Hasta hace unos meses, el periodista valenciano David Alandete fue director adjunto de El País; previamente, había sido corresponsal en Oriente Medio y en los Estados Unidos.
Acaba de publicar un estudio interesante sobre cómo se utilizan las noticias falsas y los hechos alternativos para hundir la democracia; la forma más cívica de convivencia social. Hay que estar al caso de este juego sucio, y preverlo antes de que nos sometan con un gran jaque mate.
Este libro se titula Fake News: la nueva arma de destrucción masiva (Deusto). El contexto malintencionado y opresivo. ¿Cómo se propagan por las redes sociales, bulos, miedos y odios para contaminarnos de engaños? ¿Cómo combatir este juego sucio y venenoso? ¿Qué son las cuentas zombis y los perfiles automatizados? Al advertir y denunciar campañas de embustes y medias verdades, mucho más meditadas y elaboradas de lo que se imagina, no se llama a la ciudadanía a que caiga en la paranoia sino a que luche por la lucidez y la verdad.
Alandete sostiene: “el auge del populismo ha convertido la labor de comprobación de hechos del periodismo en una práctica esencial para la buena salud de la democracia. Desde 2016 se sabe que el presidente de Estados Unidos miente por sistema y la labor de los medios es distinguir sus falsedades de la realidad”. Putin, Brexit, Assange, Cataluña…
Miquel Escudero
[campana]
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