El RCD Espanyol afronta una de las pretemporadas más cruciales de su historia reciente. Tras las dudas sembradas en la segunda vuelta de la temporada pasada, el cuerpo técnico liderado por Manolo González tiene ante sí un reto mayúsculo. No se trata solo de acumular carga física en las piernas de los futbolistas, sino de resetear por completo la mentalidad de un bloque que quedó seriamente tocado en el plano psicológico.
El objetivo prioritario de estas semanas de preparación debe ser desmantelar los vicios que provocaron la fatídica racha de 18 partidos consecutivos sin conocer la victoria. Aquella crisis sumió al entorno blanquiazul en el pesimismo y evidenció una alarmante falta de recursos tácticos cuando los partidos se ponían cuesta arriba. Manolo González necesita aprovechar cada entrenamiento a puerta cerrada para reconstruir los cimientos competitivos del equipo.
La solidez defensiva se presenta como el primer gran foco de atención para el técnico gallego. Durante la nefasta dinámica sin ganar, el Espanyol se mostró como un conjunto vulnerable, propenso a conceder facilidades en las transiciones rivales y en las jugadas a balón parado. Ajustar las líneas, automatizar las coberturas y recuperar la contundad en las áreas son asignaturas obligatorias antes de que ruede el balón de forma oficial.
Clave de la pretemporada: La plantilla necesita automatizar nuevos mecanismos de salida de balón para evitar las pérdidas en campo propio que tanto castigaron al equipo el año pasado.
Asimismo, la parcela ofensiva requiere una profunda revisión para no depender de la inspiración individual. El cuerpo técnico debe diseñar estructuras que doten al equipo de mayor fluidez en la circulación y, sobre todo, de una presión tras pérdida asfixiante. La Primera División no perdona la falta de pegada ni la previsibilidad, por lo que ensayar diferentes dibujos tácticos en los amistosos veraniegos resultará vital.
En definitiva, las semanas previas al inicio de la Liga son el único escenario idóneo para equivocarse, probar y corregir sin la presión de los tres puntos. Manolo González tiene el conocimiento y el respaldo para dar un vuelco a la situación. De la rigurosidad y el provecho que se extraiga de este periodo estival dependerá que el Espanyol arranque el campeonato con plenas garantías de permanencia.
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