Jordi Turull, el negacionista

En el inframundo de color amarillo habita un hombre que es el paradigma de la permanente negación. Este personaje vive enojado con la evidencia, desconfía de lo real e incluso pretende que el resto de los mortales tengan en consideración sus desvaríos. A este lince de bucle amarillo en la solapa, estudiado gesto de burócrata con manguitos y frente amplia le gusta sentenciar.

Se llama Turull, Jordi Tu-Rull, agente del sector Manneken Pis con permiso para negar y sentenciar. La última de este ínclito personaje – ex conseller de Presidencia de la Generalitat- ha sido discutir la credibilidad y el buen hacer de los letrados del parlamento catalán. Ha insinuado que tanto él, como a sus correligionarios, les trae sin cuidado los dictámenes que puedan elaborar.

A Jordi Turull estos días le deben silbar los oídos. En su etapa de diputado convergente participó, con una actitud agresiva y una vehemencia fuera de lugar, en los trabajos de la comisión de investigación del Caso Palau. Negó números y cifras contrastadas, obvió pruebas irrefutables y maniobró lo indecible con tal de exculpar a CDC de la trama. Acusó al resto de los integrantes de la comisión de manipuladores y fabricantes de bulos…

Incluso Carles Puigdemont le ayudó, vía redes sociales, afirmando que los investigadores jugaban a ‘empastifar’ [difamar – manchar]. Si ustedes se toman la molestia de leer las transcripciones de aquellas maratonianas sesiones de investigación parlamentaria y cotejan lo allí dicho con la sentencia del caso podrán comprobar hasta qué punto el negacionismo de Turull deviene el paradigma de la mala política.

Hoy él y los suyos niegan la existencia de CDC. Nadie quiere comerse el marrón, devolver lo robado ni asumir responsabilidades. Eso sí, siguen impertérritos vendiendo mentiras…como ayer.

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