
Salvo para el necesitado Sánchez y todos los que viven a la sombra de la complicada sostenibilidad de esa que denomina “coalición de gobierno progresista”, el encuadre de Junts como parte del entramado Frankenstein puede sorprender de un modo mayúsculo, sabiendo que se trata de una formación radical de extrema derecha independentista y xenófoba.
Una participación que, no olvidemos, es meramente interesada. Su añadidura a la fiesta antiEspaña se entiende dada la evidencia de debilidad y las oportunidades que brinda un apoyo claramente chupasangre. Aprovecharse de esa necesidad de poder patológica del inquilino de la Moncloa ha dado a los 7 extremistas a la orden del fugado a Waterloo una capacidad decisoria absoluta. Tanto que, dadas las circunstancias, el futuro de España depende de los que dieron el golpe a la Constitución en 2017. Esta es la herencia del sanchismo.
Se hace curioso que, con la cantinela del miedo a la extrema derecha como solución al destrozo sanchista, se rían de la inteligencia de la sociedad pretendiendo tergiversar la realidad al obviar que Sánchez se mantiene en el poder gracias al apoyo de la formación más extremista (a la derecha) que hay en el Congreso.
Unos radicales que, sin moral ni formas, asaltan al Papa León XIV en su visita institucional de Madrid, y damos por supuesto que le montarán un show durante su presencia en la Ciudad Condal, para exigirle que hable en la lengua de los catalanes y agradecerle que visita eso que ellos llaman “la nación catalana”.
Se trata de un doble argumento paranoico. Por un lado, les invito a los fanáticos de Junts que se informen de cuál es, verdaderamente, la lengua mayoritaria en Cataluña y de los catalanes, pese a la imposición sectaria que padecemos en la enseñanza e instituciones al negar y apartar la lengua de Cervantes. Y, en lo que tiene que ver con lo de nación, les pido que dejen de inventarse chorradas. A estas alturas y con esas edades ya deberían saber los portavoces de Junts que la única nación de los catalanes es la española. Si quieren vivir en su imaginaria realidad paralela están en su derecho, el mismo que tenemos los catalanes sensatos y cuerdos al sentir vergüenza ajena por su ridículo comportamiento y sus fanáticas elucubraciones.
NOTA: En estos momentos de crisis y de hundimiento de publicidad, elCatalán.es necesita ayuda para poder seguir con nuestra labor de apoyo al constitucionalismo. Si pueden, sea 2, 5, 10, 20 euros o lo que deseen hagan un donativo aquí).
necesita tu apoyo económico para defender la españolidad de Cataluña y la igualdad de todos los españoles ante la ley.

















