Las soluciones de urgencia no suelen ser las mejores ni mucho menos las oportunas. Con esto de los desahucios, un tema que ha salido a la luz interesadamente para noticiar algo muy sensible para la sociedad, como es el tema de la vivienda, volveremos a ver otro gran error de Sánchez y sus bufones. Unos gobernantes que han sido incapaces de encontrar soluciones operativas y válidas en el que declararon como su tema prioritario, tras ocho años destrozándolo todo y que ahora pretenden solventar en menos de una semana rápido y corriendo.
Este circo mediático, urdido por ese sindicato de inquilinas que ha hecho su campaña publicitaria top, ha servido, fundamentalmente, para intentar tapar los errores mayúsculos del miserable y traidor Gobierno que ha vuelto a mostrar su inutilidad tras la invasión de Ceuta. Un tema trascendental para muchos, pero que es evidente que no le interesa al extremismo de acampada que se ha implicado a fondo para enviarlo al segundo nivel informativo.
Se está cumpliendo la estrategia diseñada para la movilización de la extrema izquierda que hoy es la que controla el futuro de España y de los españoles, bajo el liderazgo caudillista de Moncloa. Él es el principal interesado por este calentón de la ultraizquierda, a la que ha fagocitado e interiorizado. Nunca olvidemos que mantenerse en el poder es lo único que le preocupa, máxime si el poder judicial le aprieta.
Al final, ante la presión de los medios y esa imagen tercermundista que trasladamos de España con los asentamientos de Puerta del Sol, sin olvidarnos de las que tienen lugar en las playas de Ceuta, la señora que ha sido utilizada en esta película va a salir beneficiada poniendo nombre al decreto y disfrutando de un contrato vendible ante la opinión pública con unas condiciones que nadie más podrá alcanzar para vivir en el corazón de la capital de España a un coste minúsculo. Una solución puntual y concreta que ya veremos cómo se traslada al resto de casos que se suman por decenas de miles al año en toda España.
No se sabe si la solución a este caso singular es suficiente para calmar las aguas turbulentas que ha pretendido el extremismo radical. Pero, no nos equivoquemos, ya estamos en campaña electoral y todo esto, que sabrán capitalizar con sus mentiras y tergiversaciones los que necesitan compensar su imagen incompetente tras el fiasco de la invasión marroquí consentida, le viene a favor de obra. Con el tema de la vivienda y su demagogia podrán seguir manipulando a los ingenuos comprensivos con las mentiras del sanchismo.
Lo peor de todo es que, una tras otra, todas las modificaciones que se han implementado en este tema clave se han traducido en peores condiciones de los alquileres y disminución de la oferta de viviendas. Es evidente que, si no hay una necesidad imperiosa que compense el riesgo asumible, un propietario con un piso disponible para alquilar se lo va a pensar muy mucho si las exigencias y condiciones del contrato se entienden como perjudiciales. Da la sensación de que, con las medidas de urgencia que pueden llegar a implementarse, el derecho de propiedad puede patinar y, por extensión, el mercado inmobiliario de alquiler reducirá la disponibilidad de pisos, encareciendo el precio de los que sigan apostando en esta ruleta.
Al final, las tensiones entre los extremos de izquierda y derecha separatista, que son los que dan continuidad al gobierno, definirán unas reglas improvisadas tras ocho años de absoluta desidia del PSOE. Ya veremos las consecuencias.
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