¿Un ‘sol poble’?

Foto: Miguel Lorenzo

Dicen Iglesias y Domenech, en un artículo que publican en ‘El Periódico’ que Catalunya es “un sol poble”.

“Un sol poble”… Si ese “poble” es el que se desprende de su artículo, señorías, no lo van a encontrar por ningún sitio. Parten Vds. de los mejores estereotipos acuñados desde el cleptómano secesionismo más rancio. No conocen, socialmente, el terreno que pisan, uno porque no lo ha pisado más que accidentalmente, y el otro porque pisa muy poca parte de territorio.

No quieren reconocer, intelectualmente, el trasfondo filosófico del nacionalismo insolidario que fundamenta la posición política a la que quieren afianzar en aras de una alianza cuyo objetivo no va más allá que la ocupación de esferas de poder, porque es de imposible comprensión desde cualquier lógica que tenga algún tipo de fundamento no espurio.

No, señores, no podemos estar de acuerdo con la única razón que se desprende de sus afirmaciones, que no es otra que la de negar legitimidad a cualquier discrepancia política y la de conseguir que, a través de la ruptura del pacto constitucional, a la que quieren arrastrar a los socialistas, puedan Vds. acaparar mejor el protagonismo que, indebida y erróneamente, se les ha conferido desde determinadas instancias, en la vida política española.

Cataluña, señores, es plural, rica en culturas y mestiza en sus gentes, lejana totalmente al monolitismo interesado que traslucen las palabras que Vds. pronuncian. Cada día decide su destino. Lo hace no sólo cuando vota, sino cuando trabaja, cuando estudia, cuando toda su gente interacciona sin complejos, en cualquiera de las lenguas co-oficiales, mal que les pese. Cataluña, señores, no es una amorfa sociedad que necesita reafirmarse mediante la ilegalidad, pues tiene firmes actitudes, firmes posiciones y ha contribuido firmemente a la construcción de la democracia, de esa democracia de la que Vds. reniegan y a la que quieren destruir.

Desde la distancia, estando con otras gentes, de diversa lengua, cultura, nacionalidad, visión política o procedencia profesional, se aprecia todavía más, cuando se habla con los otros, que no se nos ve como una “nación oprimida” ni como un “pueblo pintoresco”; se nos quiere como somos, con esa diversidad y esa pluralidad que nos permite estar en España, en Europa y en el mundo sin complejos, no con los que Vds. nos quieren revestir, como si necesitáramos ser tutelados en nuestro pensamiento colectivo, mediante un reduccionismo que nos impediría tener la presencia que hasta ahora hemos tenido en múltiples instancias.

Se les “notan” las fobias, señores. La vida de Cataluña, de todos los catalanes, no es una perpetua paranoia de casi todos contra unos pocos, como quieren Vds. hacer ver en su artículo. No nos vamos a autoengañar como hacen Vds., si es que se lo creen, que a veces la duda sobre ello aparece como legítima, puesto que quien pretende dárselas de intelectual, precisa de argumentos mucho más sólidos que los que aquí exponen. No se construye una sociedad contra la mayoría de su gente. No se edifica un país sobre falsas premisas.

Pueden, si quieren, utilizar expresiones que quizás Vds. consideran grandilocuentes, pero no nos van a engañar. ¿Conocen realmente el concepto de demos? Si lo conocieran no lo usarían como lo hacen en su artículo. ¿Conocen el concepto de soberanía? Si lo conocieran no lo usarían en forma tan desafortunada, puesto que hoy en día no existen soberanías excluyentes, salvo en su imaginación.

Con sólo la terminología que utilizan, “un sol poble”, “reconocimiento precario de soberanías”, demuestran Vds. el pobre bagaje histórico, sociológico, político y jurídico del que parten.

¿A dónde quieren llegar con tales aditamentos?


Teresa Freixes es catedrática de Derecho Constitucional en la UAB y catedrática Jean Monnet ad personam

no recibe subvenciones de la Generalitat de Catalunya ni de otros organismos públicos.
Si quieres leer nuestras noticias necesitamos tu apoyo.

DONA

Recibe las noticias de elCatalán.es en tu correo