
La localidad cántabra de Comillas clausura hoy la primera edición de la Escuela de Verano Atenea, una iniciativa impulsada con determinación por el exsecretario general de Vox Iván Espinosa de los Monteros, que ha completado tres jornadas intensas de debate. El foro se ha consolidado rápidamente como un fortín intelectual frente al desánimo generalizado, reuniendo a mentes lúcidas dispuestas a plantar cara a los graves desajustes institucionales que padece el país.
Bajo una divisa tan necesaria como elocuente, «Recomponer la democracia y recuperar la confianza en España», este encuentro ha servido de refugio para juristas, economistas y académicos de prestigio. Los ponentes han diseccionado la actualidad con una mirada larga, alejándose del ruido diario de la política madrileña para proponer soluciones de fondo. El diagnóstico general ha sido claro y contundente: España sufre un deterioro evidente debido a las continuas concesiones del Ejecutivo central hacia los bloques más radicales de la izquierda y el separatismo.
Uno de los actos más interesantes se focalizó de manera inevitable en el complejo panorama político catalán, un territorio donde el constitucionalismo observa con honda preocupación los últimos movimientos de la izquierda. El debate titulado «El nacionalismo, el despotismo de una minoría sobre la mayoría. ¿Con el PSC estamos mejor?», moderado con acierto por Miriam Tey, destapó las vergüenzas de una estrategia entreguista que debilita la convivencia en Cataluña y, por extensión, en el resto de la nación.
Durante este bloque, firmas de indudable prestigio ético y civil como Antonio Robles, Félix Ovejero y Carlos Conde Solares desmontaron con datos la falacia de la moderación socialista en el noreste peninsular. Los analistas coincidieron en que el PSC actual, lejos de ser un dique de contención frente al independentismo, se ha convertido en su principal salvavidas y cómplice necesario. Esta sumisión de la formación liderada por Salvador Illa ante los dogmas nacionalistas deja desamparada a la mayoría de catalanes que se sienten profundamente españoles.
El foro de Comillas arrancó el viernes con una apertura vibrante a cargo del propio Espinosa de los Monteros, quien marcó las líneas maestras de un cónclave diseñado para proponer alternativas firmes a la parálisis institucional. Las primeras mesas redondas de aquella jornada inaugural se centraron en evaluar la posición actual de España dentro del marco europeo. Asimismo, los juristas convocados abrieron un riguroso debate sobre la necesidad perentoria de blindar la Constitución de 1978 ante los asaltos diarios al Estado de Derecho.
Las jornadas de debate abordaron también aquellos problemas silenciosos pero devastadores que la izquierda gobernante prefiere ignorar en sus discursos oficiales. El catedrático Francisco José Contreras inauguró las ponencias de la segunda jornada con un análisis exhaustivo sobre la alarmante crisis de natalidad que arrastra España. Contreras alertó sobre las nefastas consecuencias demográficas, laborales y económicas que este desierto poblacional proyecta sobre la viabilidad futura de nuestro Estado del bienestar.
La economía nacional, atenazada por una alarmante falta de productividad y por reformas que ahuyentan la inversión privada, ocupó un espacio prioritario en la agenda. El director de El Debate, Bieito Rubido, asumió la moderación de una mesa redonda de alto nivel técnico donde se radiografió un modelo productivo español que camina errante y sin rumbo fijo.
La proyección exterior y el orgullo cultural de España en el mundo no quedaron fuera de las reflexiones de este destacado foro cántabro. Frigdiano Álvaro Durántez, director de la Cátedra Funiber de Estudios Iberoamericanos y de la Iberofonía, aportó una visión estratégica esencial al defender el potencial geopolítico de los lazos hispanos.
Las actividades formativas e intelectuales concluyen este domingo poniendo el foco sobre el incierto porvenir que aguarda al proyecto comunitario europeo. La prestigiosa jurista Teresa Freixes imparte la ponencia de clausura bajo el explícito título de «Europa en la encrucijada», analizando las amenazas populistas que acechan al continente.
El éxito de esta primera edición de la Escuela Atenea demuestra que existe una alternativa intelectual sólida, articulada y dispuesta a combatir el relato oficial del sanchismo. Los participantes abandonan el norte con las ideas claras y el compromiso reforzado para defender el orden constitucional frente al chantaje de las minorías. Comillas ha sido, en definitiva, el punto de partida de una necesaria reconquista de los espacios de debate que la centroderecha no puede volver a abandonar.
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