Óscar Puente, como ministro de Transportes y Movilidad Sostenible ha optado por un estilo combativo y mediático que ha generado más polémicas comunicativas que soluciones que satisfagan a los ciudadanos. Se ha dedicado más a atacar a los adversarios políticos internos y externos que a gestionar los asuntos públicos. Es, sin duda, el ‘perro de presa’ de Pedro Sánchez para criticar a los oponentes.
El exalcalde de Valladolid llegó – tras ser desalojado del gobierno municipal por el PP – a este ministerio con la promesa de modernizar infraestructuras y avanzar en movilidad sostenible. Pero los principales proyectos siguen estancados o han sufrido retrasos significativos. La red ferroviaria de Cercanías, especialmente en Madrid y Cataluña, continúa acumulando averías, incidencias y un evidente deterioro que afecta a millones de usuarios a diario.
Los anuncios de inversiones millonarias contrastan con la realidad. Muchas obras siguen pendientes de ejecución, y las promesas de mejora se repiten en discursos sin que haya resultados visibles. La falta de planificación a largo plazo y la improvisación en decisiones clave están marcando una gestión errática. Ha conseguido que un transporte modélico como la Alta Velocidad haya entrado en colapso, provocando la pérdida de prestigio de una red que era la envidia de medio mundo.
Este político socialista ha centrado parte de su actividad pública en la confrontación política, especialmente en la red social X, donde no duda en atacar a opositores y periodistas. Esta actitud ha servido para que sea considerado como un ‘ministro tuitero’.
El transporte por carretera tampoco ha escapado de su mala gestión. La falta de mantenimiento en vías secundarias han sido objeto de quejas constantes por parte de comunidades autónomas y usuarios. La ausencia de diálogo real con territorios gobernados por partidos de la oposición ha aumentado la tensión institucional mientras las infraestructuras se deterioran.
En lugar de mejorar nuestras infraestructuras, el Puente está más centrado en el protagonismo personal. Las comparecencias cargadas de ironía, las réplicas en tono burlesco y el uso de este ministerio como altavoz político están alejando el foco de lo verdaderamente importante: los problemas de movilidad que afectan a millones de ciudadanos.
Óscar Puente prometió eficacia, pero su paso por el Ministerio de Transportes, por ahora, está siendo más ruidoso que eficiente. Mientras crece el malestar entre usuarios, trabajadores del sector y comunidades autónomas, la sensación general es que se gobierna más desde la red social X que desde la planificación técnica. Y esta actitud es perjudicial para España, que pierde competitividad mientras sus infraestructuras colapsan.
NOTA: En estos momentos de crisis y de hundimiento de publicidad, elCatalán.es necesita ayuda para poder seguir con nuestra labor de apoyo al constitucionalismo. Si pueden, sea 2, 5, 10, 20 euros o lo que deseen hagan un donativo aquí).
necesita tu apoyo económico para defender la españolidad de Cataluña y la igualdad de todos los españoles ante la ley.




















