La ‘Trobada Nacional’ de Òmnium Cultural celebrada este sábado en Ripoll (Gerona) volvió a situar a la entidad en el centro del debate político catalán. Su presidente, Xavier Antich, aprovechó el encuentro para advertir del “auge de la extrema derecha” y cargar contra los discursos “de odio” que, según afirmó, amenazan el catalanismo democrático. El aviso miraba inevitablemente hacia la alcaldesa del municipio, Sílvia Orriols, líder de Aliança Catalana, formación que Òmnium considera incompatible con su idea de país.
Sin embargo, las palabras de Antich han reabierto un debate paralelo: el contraste entre la historia fundacional de Òmnium, nacida en 1961 gracias a algunos de los empresarios catalanes más acaudalados y favorecidos por la economía del franquismo, y el rol moral que la organización pretende desempeñar hoy como censora de ciertos discursos políticos.
Una entidad nacida en un contexto muy distinto
Òmnium Cultural nació en pleno franquismo impulsada por miembros de la élite económica catalana. Grandes familias vinculadas a la industria y al comercio —que habían prosperado bajo el régimen o mantenido posiciones privilegiadas pese a él— financiaron la entidad en un momento en que la cultura catalana sobrevivía entre restricciones. Ese origen, complejo y lleno de matices, ha acompañado a Òmnium durante décadas.
Esa trayectoria histórica vuelve a salir a la luz cada vez que Òmnium se erige en guardián de la legitimidad democrática. Para críticos y observadores, la entidad carga con una evidente contradicción: quienes crecieron amparados por el franquismo reprochan hoy a otros su supuesta falta de valores democráticos.
Antich marca distancias en Ripoll
Durante la Trobada de Ripoll, Antich advirtió de que determinados proyectos políticos —sin citar directamente a Aliança Catalana— “se sustentan en discursos de odio” y representan “la antítesis de la idea de país” que defiende Òmnium. Subrayó la importancia del catalán como “instrumento de cohesión social” y reivindicó el papel de la entidad como motor del “catalanismo democrático”.
La ubicación del encuentro no era casual en términos simbólicos, aunque Antich lo presentara como una rotación habitual. Ripoll, gobernado por Orriols desde 2023, se ha convertido en uno de los municipios más citados al analizar el ascenso de formaciones críticas con el independentismo y con el discurso identitario tradicionalmente dominado por Òmnium y sus entornos.
El choque entre dos relatos
El discurso de Òmnium busca fortalecer su legitimidad como referente moral de una Cataluña plural. Sin embargo la entidad incurre en un ejercicio de memoria selectiva. Criticar a la “extrema derecha” desde la autoridad moral autoconcedida contrasta con unos orígenes que se movieron cómodamente en la Cataluña económica del franquismo.
Este choque entre pasado y presente alimenta un debate más amplio: ¿hasta qué punto puede una organización con una historia tan vinculada a las élites del régimen franquista presentarse hoy como garante de la democracia frente a otras corrientes políticas?
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