Esquerra Republicana (ERC) ha vuelto a mostrar su afán totalitario. La formación separatista catalana ha registrado una proposición en el Congreso de los Diputados. Su objetivo es claro: imponer por ley una cuota lingüística en las radiofórmulas.
El texto de ERC pide, como punto de partida, que un mínimo del cinco por ciento de la música sea en catalán. También incluyen el gallego, el euskera y el occitano. Esta iniciativa busca modificar la actual Ley General de Comunicación Audiovisual.
La medida es un ataque directo a la libertad de empresa de las emisoras. Son ellas las que deben decidir su parrilla musical. La propuesta de ERC es una injerencia inaceptable en el sector privado. Lo más preocupante es el precedente que sienta este 5%. Si hoy es el cinco, mañana podrían exigir el diez o el veinte por ciento. ERC, como partido separatista, siempre busca imponer su agenda. Su meta final es acallar cualquier expresión cultural que no sea la propia.
El argumento de ERC es la supuesta «protección de la diversidad lingüística». Usan la Constitución como excusa, citando su artículo 3. En realidad, solo buscan la promoción artificial del catalán. Quieren imponer su visión por encima de la demanda real del mercado.
Afirman que la música en otras lenguas está «infrarrepresentada». Este razonamiento es falaz. La audiencia es quien elige lo que escucha. Forzar la emisión de un contenido solo por el idioma no es libertad. Es dirigismo político. Desde ERC argumentan que hay un «déficit de presencia». Creen que esto restringe la difusión de sectores musicales emergentes. Pero la realidad es que las radios seleccionan los temas por criterios de éxito y audiencia.
La proposición atenta directamente contra la autonomía editorial de las emisoras. Si un oyente prefiere escuchar música en castellano, tiene ese derecho. Las cuotas obligatorias distorsionan la oferta de las radios. En definitiva, esta maniobra de ERC es un paso más en su estrategia de nacionalización cultural. Utilizan el paraguas de la diversidad para subordinar la cultura a la ideología. Es un intento de controlar el espacio sonoro en toda España.
El separatismo demuestra, una vez más, que su único objetivo es la imposición. Siempre comienzan pidiendo una pequeña cuota. Después, exigirán que vaya aumentando de forma progresiva. El camino hacia el totalitarismo empieza con gestos como este.
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