Que bé que enraones el castellà @junqueras, no deus ser tu el del CNI?
Potser per això et vas lliurar als tribunals espanyols tant depressa i potser per això t’han indultat?
No ho sé, pregunto…
FARSANT pic.twitter.com/wbxXffDtlX
— Sílvia Orriols (@orriolsderipoll) November 16, 2025
La política soberanista catalana atraviesa una etapa de fricción interna marcada por una disputa abierta por la hegemonía del separatismo. Tras años de rivalidad entre Junts per Catalunya y Esquerra Republicana, la irrupción de Aliança Catalana —la formación identitaria liderada por Sílvia Orriols— ha introducido un nuevo eje de tensión que no solo fragmenta el espacio, sino que obliga a sus actores tradicionales a redefinir estrategias y discursos.
El último episodio de esta pugna lo ha protagonizado el presidente de ERC, Oriol Junqueras, que este domingo acusó a Aliança Catalana (AC) de actuar como un instrumento contrario al separatismo y, en última instancia, útil al «Estado español». Durante su intervención en la Conferencia Nacional del Jovent Republicà, en l’Espluga de Francolí (Tarragona), Junqueras afirmó que si los servicios secretos españoles “tuvieran que inventar algo contra Catalunya, eso sería Aliança Catalana”.
La declaración se enmarca en un clima de creciente competencia electoral. ERC observa con inquietud cómo Aliança Catalana ha logrado capitalizar parte del descontento con las fuerzas soberanistas tradicionales, especialmente en comarcas de interior, disputándole terreno a los republicanos y también a Junts.
El avance de “Salvados” que encendió la polémica
La controversia se avivó con la publicación de un fragmento del programa Salvados, emitido por laSexta, en el que Junqueras reiteraba su tesis. En el avance, el entrevistador Gonzo le plantea si está insinuando que AC es “una herramienta de alguien para debilitarles a ustedes o a Junts”. Junqueras responde: “A nosotros no, a Junts quizás”.
La frase, interpretable en múltiples direcciones, fue leída por sectores del independentismo como una insinuación de que Aliança Catalana podría haber sido favorecida —directa o indirectamente— por estructuras del Estado. Aunque Junqueras no citó explícitamente al CNI, la asociación surgió de inmediato en el debate público.
La respuesta de Orriols: confrontación directa
La líder de Aliança Catalana, Sílvia Orriols, respondió rápidamente en X (antes Twitter) con un mensaje cargado de acusaciones personales hacia el dirigente republicano.
“Qué bien que hablas en castellano @junqueras, ¿no debes ser tú el del CNI? ¿Quizás por eso te entregaste a los tribunales españoles tan rápido y quizás por eso te han indultado? No lo sé, pregunto… FARSANTE”, escribió Orriols, alimentando un clima de confrontación que ya forma parte de su estilo político: directo, polarizante y orientado a movilizar a un electorado crítico con el “procesismo” tradicional.
Un tablero en transformación: de la hegemonía compartida a la pugna a tres bandas
Hasta hace pocos años, el independentismo catalán se articulaba en torno a dos grandes polos: ERC y Junts. Ambos competían por liderar el movimiento, pero compartían un diagnóstico común tras el referéndum del 1-O y el posterior conflicto con el Estado.
La situación actual, sin embargo, muestra una fragmentación más profunda:
Junts se ha reposicionado con una estrategia más combativa verbalmente hacia el Estado y más exigente con el Gobierno central, aunque sigue colaborando con los socialistas y la ruptura es más aparente que real.
ERC, debilitada electoralmente, intenta recuperar credibilidad tras su apuesta por el diálogo y la distensión institucional.
Aliança Catalana, con un discurso identitario, anti-inmigración y rupturista, capta votantes que se sienten desencantados con el curso del procés y que perciben a los partidos tradicionales como acomodados en la política autonómica.
El ascenso de Orriols ha provocado que ERC y Junts se vean obligados a rearmar discurso para evitar fugas hacia una formación que cuestiona directamente su papel en la última década del independentismo.
Lo que está en juego
La lucha no es solo por votos: es por definir qué significa ser independentista en 2025, con el procés institucionalmente desactivado y con la gobernabilidad catalana en un ciclo de inestabilidad.
Mientras Junts mantiene un relato épico del 2017 y critica la estrategia de diálogo de ERC, los republicanos apelan a la gestión y a la necesidad de ampliar mayorías. Aliança Catalana, por su parte, rechaza ambas vías y propone una ruptura unilateral inmediata acompañada de un discurso identitario que está generando fuerte controversia.
El choque entre estas tres fuerzas marcará el futuro inmediato del soberanismo catalán. Las declaraciones de Junqueras y la respuesta de Orriols son solo el síntoma más visible de una batalla más profunda: la del liderazgo de un espacio que sigue siendo decisivo en la política catalana, pero que hoy se mueve entre la competencia interna, la pérdida de cohesión y la incertidumbre estratégica.
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