La escena parece surrealista: una docena de niños de preescolar juegan en su patio de L’Hospitalet de Llobregat. Pero no están solos. Un vigilante de seguridad privada se pasea junto a ellos. Esta es la dura realidad cotidiana que se vive en el barrio de La Florida, cerca del metro de La Torrassa y que ha desvelado ‘El Periódico’.
El motivo es una grave problemática de convivencia vecinal. Desde hace años, la guardería y los inquilinos de dos bloques de protección oficial adyacentes sufren el acoso de residentes conflictivos. Los niños y los profesores han tenido que soportar lanzamientos de objetos, actos de vandalismo e incluso amenazas de muerte. Y es que la delincuencia y el incivismo están deteriorando la convivencia en la segunda ciudad de Cataluña.
Esta situación insostenible ha forzado a la guardería, La Casa de les Flors, a tomar medidas excepcionales. Han contratado seguridad privada para custodiar a los pequeños. Además, han tenido que cerrar parte del patio y colocar toldos ignífugos para evitar el impacto de colillas o basura.
Ante la dificultad de encauzar la situación, el Ayuntamiento de L’Hospitalet estudia ahora una solución drástica. Se está valorando seriamente el traslado del centro educativo a otra ubicación. El problema de seguridad parece haber superado cualquier intento de reconducción. El alcalde David Quirós (PSC) demuestra su impotencia para solucionar el proglema.
Las familias del jardín de infancia han alzado la voz públicamente. En el último Pleno municipal, reclamaron con urgencia un entorno seguro para sus hijos. Denunciaron haber vivido «situaciones intolerables» durante demasiado tiempo, afectando al desarrollo normal de los pequeños.
La convivencia en la zona está marcada por el ruido constante y las discusiones. Los padres aseguran que el entorno del centro amanece a menudo con cristales rotos. También han encontrado restos de alcohol y drogas, elementos totalmente inapropiados para un centro infantil.
Uno de los problemas más recientes que ha afectado directamente a la guardería ha sido una serie de fugas de agua. Estas provenían de un piso ubicado justo encima del centro. Como consecuencia, se han tenido que clausurar varios espacios de la guardería.
En dicho Pleno, el equipo de gobierno municipal consiguió que se aprobara una partida de 1,9 millones de euros para la construcción de una nueva guardería, aunque todavía está pendiente concretarse los plazo y la nueva ubicación. Además, se instalarán nuevas medidas de protección en el patio de la escuela actual, con una inversión de 432.000 euros.
Y es que la necesidad de un vigilante en un patio de preescolar es el síntoma de un fracaso en la gestión de la seguridad. Es inaceptable que los menores deban crecer en un ambiente de amenaza. La inseguridad se ha adueñado de este interior de manzana.
El derecho de los niños a un «espacio seguro y limpio» ha sido vulnerado por la inacción o la ineficacia. Las administraciones deben garantizar la seguridad en las viviendas de protección oficial. No se puede permitir que el incivismo y la delincuencia comprometan una escuela infantil.
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