En menos de tres años, Aliança Catalana ha pasado de ser una fuerza prácticamente marginal a convertirse en uno de los fenómenos políticos de la política catalana. Liderado por Sílvia Orriols, alcaldesa de Ripoll, el partido ha trazado una estrategia de crecimiento basada en explotar el descontento con los partidos separatistas tradicionales y el auge de discursos sobre inmigración y seguridad, logrando capturar la atención de un electorado que hasta ahora se daba por perdido para otras formaciones.
El primer pilar de su avance ha sido la implantación territorial. Tras su irrupción en 2023 con candidaturas limitadas, Aliança ha apostado por abrir estructuras en comarcas clave de Cataluña, incluso inaugurando una sede en Barcelona con la ambición declarada de disputar espacios tradicionalmente dominados por Junts per Catalunya y otros partidos posconvergentes.
Estas aperturas no son casuales: la estrategia de Orriols apunta claramente a desbordar a Junts ahí donde más flaquea, en ciudades y municipios del interior con problemas de inmigración y seguridad y en el área metropolitana. La nueva sede en Barcelona es tanto un símbolo como una medida práctica para consolidar una presencia estable en territorios urbanos, además de reforzar la proyección mediática del partido.
La estrategia de Orriols se basa en criticar a sus rivales independentistas por lo que considera un fracaso del procés y posicionarse como una alternativa firme en materias como inmigración y seguridad, protagonistas en su retórica pública. Esta combinación parece haberle permitido captar electores en diversos caladeros de votos, y no solo separatistas. Este ‘pescar’ en el electorado no separatista es difícil de mantener, dado su discurso hispanófobo y su persecución de la lengua española.
Aun así, esta estrategia parece funcionar y las encuestas reflejan desde hace meses un crecimiento notable: datos recientes del Centre d’Estudis d’Opinió (CEO) sitúan a Aliança empatada con Junts por Catalunya con entre 19 y 20 escaños en el Parlament, una cifra que contrasta con los escasos dos diputados que ostentaba en la legislatura actual y que pone en tensión a las fuerzas separatistas tradicionales.
Sin embargo, el crecimiento no está exento de tensiones internas. En diciembre de 2025, la incorporación de una concejal independiente en Berga provocó enfrentamientos con militantes veteranos, poniendo en evidencia que la rápida expansión puede generar fricciones en la base del partido y desafíos organizativos en localidades donde la identidad política es más débil.
La estrategia de Aliança también ha suscitado críticas desde rivales políticos. figuras como Gabriel Rufián de ERC han llegado a afirmar que el auge de Orriols representa una “victoria del españolismo”, insinuando sin pruebas que fuerzas externas estarían influyendo en su crecimiento. Este tipo de ataques reflejan la preocupación que genera el partido en otros sectores del independentismo, aunque también pueden reforzar la narrativa de victimización que utiliza Aliança para consolidar su base.
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