La paciencia del usuario de Rodalies tiene un límite y la del Senado parece haber llegado hoy al mismo punto de saturación. Óscar Puente, ministro de Transportes, ha comparecido en la Cámara Alta en un clima de hostilidad justificada por las cifras. La gestión del Ejecutivo socialista en Cataluña ya no se mide por promesas, sino por los minutos de vida que pierden los ciudadanos en los andenes.
El senador popular Juan Milián ha sido el encargado de poner voz al malestar general con un discurso directo y sin concesiones. Para el PP, la etapa de Puente al frente del Ministerio debe concluir de inmediato por su manifiesta incapacidad para garantizar la movilidad básica. La irresponsabilidad y la falta de transparencia son, a juicio de los populares, motivos más que suficientes para que el ministro abandone su despacho.
Milián ha subrayado la doble vara de medir que emplea la izquierda cuando se trata de exigir responsabilidades políticas. El senador recordó que, de haber estado el PP en el Gobierno, el PSOE ya habría utilizado calificativos gruesos para desgastar al adversario. Sin embargo, la crítica actual se centra en una gestión que ha convertido el trayecto al trabajo en una ruleta rusa para miles de catalanes.
Los datos presentados por Milián durante la sesión son demoledores y reflejan un 2025 catastrófico para la red ferroviaria de Barcelona. La pérdida de 7,5 millones de pasajeros no es una casualidad, sino el resultado lógico de un servicio que espanta a su clientela. Acumular 90.000 minutos de retraso en apenas un semestre es una cifra récord que debería sonrojar a cualquier gestor público.
La crítica se ha extendido también a la Generalitat socialista, acusada de mimetizarse con la ineficacia del Gobierno central. Para este senador tanto el equipo de Sánchez como el de Salvador Illa están más ocupados en el reparto de cuotas de poder que en la gestión técnica. Esta parálisis institucional deja a los usuarios atrapados en un «infierno logístico» del que nadie parece querer hacerse cargo.
El fantasma de la etapa de José Luis Ábalos también sobrevoló el hemiciclo, recordando las sombras que arrastra este Ministerio desde hace años. Milián fue tajante al vincular la falta de inversión ferroviaria con el presunto uso irregular de recursos públicos en escándalos pasados. Esta falta de rigor ético y presupuestario es lo que, según la oposición, ha vaciado las arcas destinadas a mejorar los trenes de todos.
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