¿Multitud o pueblo?


La globalización está construyendo una sociedad impaciente todo tiene que ser ya, aquí y ahora. Albert Camus escribió: “Cada generación se cree destinada a rehacer el mundo. La mía sabe que no podrá hacerlo. Pero su tarea es tal vez mayor. Consiste en impedir que el mundo se deshaga”.

Viendo lo que estamos viendo, en los Parlamentos catalán, y por ello padeciendo, cabe releer a Kant cuando se preguntó “¿qué es la ilustración?”. Se contestaba: son las instituciones el tegumento que protege el germen de lo nuevo, destinado a saltar, pero con la función de proteger, mientras tanto, el nacimiento de la nueva época. Lo mismo señaló Gramsci: “El viejo mundo se muere. El nuevo no puede nacer. Y en ese intermedio surgen los síntomas de enfermedad más variados”.

La neo revolución en estos momentos se llama populismo, pero cabe preguntarnos, por el sustantivo del adjetivo, ¿dónde está el pueblo para que se hable en su nombre? ¿Son pueblo catalán más de la mitad de sus habitantes que no quieren la independencia según encuestas recientes ¿Son catalanes lo que tienen como lengua materna el español. Era ayer cuando se defendía el derecho a recibir la educación en lengua materna, cuando Franco prohibía el catalán? ¿Es Puigdemont el presidente de todos los catalanes?

Habría que distinguir entre multitud y pueblo. Multitud es un número grande de personas o cosas, según la RAE. Y para pueblo da dos acepciones: conjunto de personas de un lugar, región o país. Gente común y humilde de una población.

La multitud no puede ser política, es amorfa, y no tiene delimitado son contexto social. La multitud se trasmuta en pueblo cuando adquiere organización social y tiene condiciones jurídico-políticas.

Habrá que aceptar como señala J.J. Rousseau en su “El contrato social” el pueblo es una ficción necesaria y sólo es pueblo cuando se identifica consigo mismo o quizás habrá que aceptar que hay muchos pueblos, unos que quieren la independencia total, otros que no quieren la independencia pero más autogobierno, otros que desean sólo tener los mismos derechos de otros, que también alegan que son pueblos según sus fueros y sus tradiciones. ¿En nombre de qué pueblo hablan los políticos al uso?.

Curiosamente el teórico del “populismo” Ernesto Laclau, mentor de Iglesias, Errejón y adláteres, escribió su libro de cabecera con un título sintomático. “La razón populista”. No tituló “La razón del pueblo” porqué no habla Laclau de “La razón de la multitud”, porque sabía que no tiene el palabro la misma connotación emocional, de aquí que diga, que “pueblo” tiene una“función articulatoria en la práctica política”.

El pueblo permite enfrentamientos emocionales de unos contra otros, y permite decir “nuestro pueblo”, cosa que no se puede decir de “nuestra multitud”.

Jacques Rencière tiene un libro muy curioso con el siguiente título: <“Veinticuatro notas sobre los usos de la palabra “Pueblo”>. En donde afirman que dicha palabra no es fascista, ni progresista sino una palabra ambivalente, que dicho en román paladino, sirve para un roto y un descosido, y ver qué uso se le quiere dar, pues ello conlleva deberes y derechos, que nunca se nombran ni se citan cuando se habla de pueblo.

Con el referéndum cabe preguntarse, de una vez, que los políticos definan claramente que es qué y que entienden ellos cuando hablan, por ejemplo, la pregunta del susodicho “¿Quiere que Catalunya sea un estado independiente en forma de República?” ¿Qué clase de República? Quizás, tal como están las cosas Puigdemont desea ser como Luis XIV, el Rey Sol, : L’État, c’est moi («El Estado soy yo»).

 

no recibe subvenciones de la Generalitat de Catalunya ni de otros organismos públicos.
Si quieres leer nuestras noticias necesitamos tu apoyo.

DONA

Recibe las noticias de elCatalán.es en tu correo