¿Los sindicatos del procés?

Muchos aún nos acordamos del hito en la lucha sindical que supuso el caso Sintel. Personalmente lo recuerdo con especial emoción porque por aquellos entonces mi padre trabajaba en Telefónica y se organizaba con sus compañeros para viajar a Madrid y participar en las movilizaciones de solidaridad con los trabajadores de la subcontrata Sintel. Que la labor de los sindicatos ha sido y es esencial en la defensa de los derechos de los trabajadores es algo que llevo grabado a fuego por experiencia personal y familiar.

Por ello me resulta desolador que la división que ha generado el procés en la sociedad catalana también se haya instalado en el seno de algunas organizaciones sindicales, separando y alejando a las cúpulas de sus bases.

Me pregunto ¿cómo pueden los sindicatos manifestarse a favor del nacionalismo? ¿cómo UGT y CCOO no se centran en la defensa de los derechos de los trabajadores en vez de alinearse con los que de manera irresponsable arruinan su futuro?

Porque es evidente que el procés ha perjudicado gravemente los intereses de los trabajadores. El desafío independentista que aprobó leyes de desconexión ilegales y convocó un referéndum ilegal culminó con la huida de miles de empresas fuera de Cataluña, ocasionando un grave daño al mercado laboral catalán.

Todos conocemos personalmente a afiliados que en los últimos meses se han dado de baja de sus sindicatos, y a muchos otros que a pesar del descontento mantienen la afiliación por temor a perder su trabajo si se dan de baja. También hemos visto como la central sindical de Renfe, UGT Telefónica Barcelona o sindicatos de la SEAT se han manifestado contrarios a la deriva independentista de las cúpulas de los sindicatos.

No nos extrañemos, la división, exclusión y confrontación son el ADN del procés. Hay que reconocer a los líderes independentistas la “jugada maestra” de copar los puestos dirigentes de los sindicatos y poner sus siglas al servicio de su causa, alejándolos de su cometido principal: la defensa y representación de todos los trabajadores. Muy probablemente, todo hay que decirlo, con el objetivo principal de dinamitar los sindicatos y desamparar así a los trabajadores.

El resultado es que las bajas sindicales ya se cuentan por miles, y aunque en las sedes independentistas se froten las manos con ello, lo cierto es que la Cataluña silenciada ha despertado y se niega a permanecer impasible ante las tropelías perpetradas por aquellos que únicamente buscan mantenerse en el poder.

Es por eso, como dijo Albert Castillón, que aplauden al procés en el Gran Teatre de El Liceo mientras reniegan de él los trabajadores de la SEAT.

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