Mientras el gobierno central está ocupado con sus escándalos de corrupción , aquí en Cataluña estamos abandonados a merced de los separatistas.
Colegio en el municipio de Fondarella , con estelada. pic.twitter.com/dcgS25C8rf— ASOCIACIÓN UNIÓN DE BRIGADAS (@uniondebrigadas) November 27, 2025
Unión de Brigadas ha retirado una estelada de notable tamaño que ondeaba a escasos metros de un colegio en el municipio ilerdense de Fondarella. Este colectivo ha denunciado en redes sociales que «mientras el gobierno central está ocupado con sus escándalos de corrupción, aquí en Cataluña estamos abandonados a merced de los separatistas».
La asfixiante presencia de la simbología separatista en Cataluña es un problema de primer orden. Durante años, el secesionismo ha ocupado impunemente cada rincón. Han llenado calles y edificios públicos de lazos amarillos y «esteladas». Con ello buscan imponer una realidad que solo es suya.
La permisividad de las administraciones, muchas de ellas en manos de la izquierda y el nacionalismo, ha sido clave. El Gobierno central, en manos del PSOE y sus socios, mira hacia otro lado. Esta actitud es un claro síntoma de su claudicación ante el independentismo. Así, se permite el deterioro del espacio común. Y la Generalitat, en manos del PSC, también.
Frente a este abandono institucional, ha emergido una respuesta cívica encomiable. Colectivos como Unión de Brigadas han dado un paso al frente. Su misión es clara y simple: restaurar la neutralidad de los espacios públicos. Actúan retirando la propaganda secesionista.
La acción de Unión de Brigadas es fundamentalmente democrática. Está respaldada, además, por resoluciones judiciales. Los tribunales han dictaminado en varias ocasiones que la simbología partidista debe eliminarse de los edificios institucionales. Esto incluye el lazo amarillo.
El trabajo de estos ciudadanos no es fácil. A menudo se enfrentan al hostigamiento. Denuncian ser objeto de persecución política. Es un contraste evidente con la impunidad que parece rodear a los radicales separatistas. Se han documentado casos donde los Mossos d’Esquadra han actuado contra ellos. Esto ha ocurrido mientras ayuntamientos secesionistas mantienen la propaganda ilegal. Es una doble vara de medir injustificable. La policía autonómica debería garantizar el orden, no obstaculizar la legalidad.
Unión de Brigadas defiende los valores constitucionales. Su perseverancia es un ejemplo de resistencia cívica. Demuestran que Cataluña no pertenece solo a los independentistas. La mayoría silenciosa tiene una voz que no puede ser acallada. Cada lazo o «estelada» retirada es un pequeño triunfo. Simboliza la recuperación de la convivencia. La sociedad no se resigna al constante acoso visual del separatismo. El espacio público debe ser de todos y para todos.
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