“El excluyente (y separatista) párroco de Santa Coloma de Farners”

En la muy gerundense villa de Santa Coloma de Farners, de noble tradición catalana, el separatismo lo ha estropeado todo. Hasta ese reducto de la parroquia, que durante siglos ha sido el aglutinante de las poblaciones, el reflejo de la comunidad y la institución acogedora, ha quedado resquebrajada. En este caso con nombres y apellidos. Mn. Ramon Alventosa, párroco de la población, ha decidido que la Iglesia es sólo para unos cuantos, “los que aman Cataluña”. Y así se lo dijo -llana y claramente, con tonos histriónicos- a los fieles que se fueron a quejar de su partidismo.

El señor párroco ya es conocido en esos lares por haber rebozado el campanario de la iglesia con esteladas (además las más revolucionarias, las de la estrella roja). La última de este, hombre más preocupado por la salvación de Cataluña que de las almas, ha sido prestar nuevamente el campanario como plafón publicitario de la ANC y del próximo “referéndum” que va a celebrase hipotéticamente el 1 de octubre.

Foto: Somatemps

Muchos fieles han callado durante este tiempo, pero, por fin, un grupo decidido fue a entrevistarse con Ramon Alventosa para recriminarle la exclusión de muchos católicos que no son nacionalistas y que no pueden permitir ese uso indebido del campanario. La respuesta, si es que se puede llamar así, fue del estilo de esos intolerantes que siempre se refugian en un lenguaje tolerante. Aunque esta vez se le cayó la careta.

En una carta pública a los fieles, explicando los acontecimientos, se puede leer la respuesta del párroco:

1.- No quitará la propaganda de la ANC por que eso significaría ir a favor de España.

2.- Los fieles que se quejan no aman Cataluña.

3.- La propaganda está ahí porque el alcalde es amigo y se lo ha pedido.

4.- El 80% de la población está a favor.

Y acabó por echarlos a cajas destempladas.

Esta es la Cataluña “inclusiva” de los excluyentes, la “tolerante” de los intolerantes, la “dels somriures” cabreados. Si párrocos como estos entienden la Iglesia como una institución al servicio del proyecto secesionista, no nos extraña que las hayan conseguido vaciar en tantos pueblos de la Cataluña interior, donde la práctica religiosa ha quedado reducida a su mínima expresión. El párroco tiene su responsabilidad moral, el sabrá; pero los fieles también tiene la responsabilidad de denunciar estas actitudes totalitarias de los que deberían estar al servicio de los demás.


Puedes colaborar con elCatalán.es para que siga con su labor de defender la Cataluña real, la Cataluña que quiere formar parte de una España democrática, participando en la campaña de crowdfunding, aquí tienes los detalles. O comprando el libro ‘La Cataluña que queremos’. Aquí, más información.

no recibe subvenciones de la Generalitat de Catalunya ni de otros organismos públicos.
Si quieres leer nuestras noticias necesitamos tu apoyo.

DONA

Recibe las noticias de elCatalán.es en tu correo