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El Catalán Opinión

Cumpliendo las expectativas

Por Javier Megino
jueves, 16 de julio de 2026
en Opinión
4 mins read
 

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Después de cuatro mundiales, puesto que hemos de remontarnos a 2010 para recordar un momento similar, logramos entrar en una final mundialista del deporte rey. El fútbol mueve masas y te puede gustar o no, pero es el que más hace vibrar a la afición y motiva de forma generalizada como ningún otro. Este año, con Shakira de nuevo cantando el tema oficial de la convocatoria, estamos cumpliendo las expectativas.

Debo reconocer que, por norma general, no me declaro excesivamente futbolero. Pero, cuando un partido tiene a un equipo con la camiseta nacional me vuelvo irremediablemente un forofo más. Aunque este enfoque, puramente patriótico, se convierte en extensivo para cualquier disciplina deportiva. Una cita olímpica o un campeonato de baloncesto, balonmano, natación o, por seguir poniendo ejemplos de deportes con menor relevancia social, billar o petanca, me hincha la vena y hace que la pasión me domine en favor del que juegue por España.

Hemos de ver con perspectiva el reconocimiento y valor añadido que acompaña al fútbol. Su repercusión es incomparable con cualquier otro deporte. De hecho, ver ayer noche las calles de mi ciudad repletas de jóvenes uniformados con la camiseta de España y enarbolando con orgullo nuestra bandera nacional, siendo todos catalanes y sufriendo los abusos y manipulación educativa que conocemos sobradamente, te hace reflexionar respecto de lo que debe suponer, para los radicales obsesos con la paranoia imaginaria separatista, ver a la juventud que quieren manipular gritando al unísono lo de ¡yo soy español!

Sencillamente, lo del fútbol es otra dimensión. Solo con este deporte vemos las calles invadidas, impidiendo la circulación a unos vehículos que se sumaban al gozo con sus pitidos, haciendo del momento algo inolvidable. Una fiesta que no tendrá la visibilidad mediática oportuna, por ese temor a manifestar en los medios el vínculo absoluto de la sociedad catalana con su verdadera nación, con España. Como otras veces, evitarán que quede constancia o la reflejarán de soslayo, encubriendo o minimizando el sentir de la inmensa mayoría. Sus cuentas de resultados y las ayudas hay que preservarlas.

Veo ridículo que haya localidades que nieguen la posibilidad de disfrutar en formato comunitario, con amigos y familia, momentos como éste. Considero imperdonable que no hubiese instalada una puñetera pantalla gigante en mi ciudad para que el éxtasis se convirtiese en colectivo. Les debe dar vergüenza a los políticos de turno, del nacionalista PSC –es importante tenerlo en cuenta para que no se nos olvide-, intentar demorar al máximo lo que es del todo necesario para que, con un poquito de suerte, no avance el equipo nacional en la competición y se puedan ahorrar excusas. Pero, a pesar de sus deseos, España jugará la final de este Mundial y queremos verlo en la calle, como pasa en tantos y tantos puntos de nuestra geografía nacional. Ya se pueden poner las pilas.

Son muchos años disfrutando de los éxitos de nuestro deporte, poniendo a España en el top de las naciones del mundo, lo que nos debe hacer sentir unos verdaderos privilegiados. Juntos damos lo máximo en cualquier competición deportiva. Y, en esto de la pelota, hemos sabido pasar de ser unos sufridores que nos volvíamos de la competición de turno al inicio de los cruces eliminatorios, a convertirnos en la gran bestia negra que pone los pelos de punta al rival cuando sabe que tiene que enfrentarse a nosotros. Los que tenemos cierta edad sabemos bien a lo que me estoy refiriendo. La agresión de Tassotti a Luis Enrique o el gol de Morientes anulado en Corea, situaciones que nos frenaron un reconocimiento merecido y ya evidente por entonces, solo queda en el recuerdo de los que ya peinamos canas. Nuestros jóvenes viven otra realidad, exitosa y henchida, que esperemos perdure perenne en el tiempo.

Y, para colmo, damos pasos adelante sincronizando la relevancia de los nuestros tanto si juegan ellos como si son ellas. Ya sea en fútbol como en otras disciplinas las féminas llevan un camino de éxito muy parejo al de los hombres, lo que nos hace tener un peso específico global en el deporte como merece el mejor país del mundo. Debemos estar muy satisfechos y contentos con lo que tenemos y lo que representamos.

Pero, en paralelo a ese cúmulo de jolgorio que supone la victoria aplastante frente a los franceses en su día grande nacional, hemos de vivir la angustia por el ridículo de esos políticos que nos gobiernan que no pierden oportunidad para dar la nota e intentar sacar rédito de cualquier circunstancia o detalle, por nimio que sea. En este sentido, parece que el sarcasmo gallego de Rajoy solo lo entienden los inteligentes, como si no conocieran al expresidente y su palabrería enrevesada. Da pena ver oculto entre la multitud al esposo de Begoña y hermano de David, celebrando con los franceses su día nacional, intentando pasar desapercibido y que no se le pregunte acerca de la condena al tete o la que espera en breve la churri. Pide disculpas y activa a todos los payasos de su circo por las palabras de Rajoy, sin reconocer y hacer lo propio a pesar del bochorno que supone para todos su mafia sanchista, su corrupción, su nepotismo, su aprovechamiento de lo público y su vanidad egocéntrica.

Entiendo que debe estar dolido por la derrota de su verdadero equipo, el marroquí, y deberá estar barajando argumentos para sumarse al posible éxito de España, apropiándose de dicha victoria como hace con todo lo que puede ver favorable para sumar en esta constante y contínua campaña electoral de papeles para todos.

Lo de Inglaterra o Argentina en la final es lo de menos. La calidad de los primeros, junto a su velocidad y potencia, se ve compensado con el favoritismo benefactor que la competición y arbitrajes brinda a los de Messi y los otros 10 que juegan con él, haciendo indiferente el nombre del que será subcampeón de este Mundial 2026.

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TV3, el tamborilero del Bruc del procés

Sergio Fidalgo relata en el libro 'TV3, el tamborilero del Bruc del procés' como a los sones del 'tambor' de la tele de la Generalitat muchos catalanes hacen piña alrededor de los líderes separatistas y compran todo su argumentario. Jordi Cañas, Regina Farré, Joan Ferran, Teresa Freixes, Joan López Alegre, Ferran Monegal, Julia Moreno, David Pérez, Xavier Rius y Daniel Sirera dan su visión sobre un medio que debería ser un servicio público, pero que se ha convertido en una herramienta de propaganda que ignora a más de la mitad de Cataluña. En este enlace de Amazon pueden comprar el libro.

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Etiquetas: Javier MeginoMundial 2026
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