Dicen que el fútbol, como cualquier deporte de masas, finalmente saca lo peor de la gente. Para muestra un botón: el día en que escribo este artículo leo en prensa generalista que “tras la victoria de Francia sobre Marruecos por 2-0 por los cuartos de final del Mundial 2026, los festejos se transformaron en serios incidentes en distintas ciudades europeas” y que en París (pese al operativo de seguridad desplegado en previsión por las autoridades francesas), La Haya y Londres se reportaron enfrentamientos entre las fuerzas de seguridad y los seguidores de la selección de Marruecos “que dejaron heridos, detenidos y varios autos prendidos fuego”.
Aunque nuestro rojerío patrio (valga el oxímoron por su profunda antiespañolidad) siempre va un paso por delante (su subsistencia depende de ello) y le sucede lo mismo que a los violentos hooligans: saca también lo peor de ellos.
Veamos tres claros ejemplos, con posterioridad al partido de dieciseisavos de final España – Austria (2/7/26) y el de octavos Portugal – España (6/7/26) y procedamos a su análisis final.
I. 2 de julio de 2026, dieciseisavos de final España – Austria
“Felicidades y enhorabuena. Rota la racha desde 2010. ¡Estamos en octavo de final, España! […] Dicen que no hay jugada de marketing internacional más grande que la que hizo Austria con Alemania, haciendo creer que el mundo entero asumiera que Beethoven era austriaco y que Hitler era alemán, siendo Hitler más austriaco que perder 3-0 en dieciseisavos contra España […] Hoy, el Austria, tierra de Adolf, padre fundador de la prioridad nacional, ha perdido contra el España de Lamine Yamal, Nico William, Fabián, Borja Iglesias, Pedri, Laporte y Oyarzabal. […] España es el país y el España es el equipo. Con España tendríamos que discutir aquí de política, de apropiación cultural, de la bandera, de memoria histórica. Con el España, cuelga en su balcón la bandera hasta el más comunista y el más facha anima sin problemas a la roja […] Es como si con esto de la selección hiciéramos un pacto español de concordia las dos España, que acuerdan una pausa de hidratación, un tiempo muerto para la polarización […] Se empieza a instaurar en la calle la frase esa de ‘pasarlo más malamente que un fascista viendo el mundial’. Vamos a repasar. Alemania, eliminada. Austria, tierra del Führer, también. Italia, ni lo juega, eso es peor que que te cuelguen boca abajo. La estrella de España, un catalán hijo de marroquí y guineana, que cuando mete gol reza mirando para la meca y cuando no lo mete es porque se la ha dado para que la meta un vasco. […] Marruecos va de favorita y el mejor de Marruecos es de Terrassa. Para colmo, Francia está ahí apuntada para ser campeona y Francia lo único que lleva blanco es una de las franjas de su bandera. Insisto, qué mundial más malo están echando algunos, ¿eh? Mala racha para ser facha. […] Yo escucho lo de la teoría del reemplazo y creo que está siendo un poquito como justo al revés de lo que nos cuentan […] En Marruecos es donde hay seis futbolistas que han nacido en España […] ¿No somos los españoles los que andamos sustituyéndolos un poquito a ellos? […] Yo me ando estrenando un poquito con esto del orgullo desacerbado español. Hoy le hemos ganado a Austria y fue precisamente con un Austria, Felipe II, con quien llegó España a ser un imperio donde no se ponía el sol y ahí fue donde España tuvo que inventar las persianas […] Bandera tiene todo el mundo, persianas nada más que nosotros […] Ahora que pretenden ponernos de nuevo cara al sol, persianazo de los gordos […] Las banderas suelen venir con un palo y hay que tener cuidado porque hay quien usa los palos para hacerle daño al vecino. Por eso ahora que este andalucista confeso que os habla, este humilde payaso, convencido federalista, cada vez más convencido también de la idea preciosa de la plurinacionalidad, que solo puede molestar a los fachas o a los muy supremacistas, que en el fondo son la misma enfermedad con distintas toses […] Una bandera en un balcón la puede poner cualquiera, pero solo nosotros sabemos ponerle a los balcones persianas. Las banderas nos pueden hacer dudar, pero donde haya una persiana, ¡ahí es! […] España no es lo mejor del mundo, pero España probablemente sea única en el mundo entero. Hay quien anda preguntándose que qué es España en verdad. Una España, las dos España… quizás España sea más de 40 millones, y yo que ando estrenándome en esto, también me lo pregunto. Hoy muy contento con el España. […] Debo confesarme, creo que España es Austria sin mochila y con el Führer de moda de nuevo. España es México sin pirámides, pero con los mismos apellidos, más nietos y los mismos abuelos. España es Francia sin franceses, pero con borbones, con aceites de oliva, pero sin guillotinas […] España es Alemania con los nazis sueltos y la cerveza fría […] España es Italia con otra mafia, sin DirCom y con más variedad para la comida […] España es Andorra sin youtubers, pero con impuestos para esa sanidad pública que siempre nos salva la vida […] España es China con más socialistas, con horarios y con festivos […] España es Sudáfrica con prioridad por un apartheid nuevo […] España es República Dominicana por don Juan Carlos I […] España es Dubái sin petróleo, pero con los mismos puteros […] España es Botsuana con los elefantes vivos […] España es Panamá con menos papeles y más fulleros […] España es Israel sin genocidio ni aniquilar a sus vecinos. España es Palestina teniendo a sus niños enteros. España es Cuba sin bloquear, con menos son pero con más pucheros. España dicen que es una grande y libre; y para ti y para mí, ni tan grande ni tan libre, ni tan una […] España no será la mejor del mundo, pero es única en el mundo entero […] España es su gente. España es el pueblo. […] España es ayuda, generosidad, humanidad y consuelo. España es y será siempre lo que España quiera, prioridad universal”.
Manu Sánchez, “El perro andaluz”, La 1 de RTVE, programa del 2 de julio de 2026
¿Quién es este personaje? Manu Sánchez, el autoproclamado payaso andalucista plurinacional, es un artista que lleva ligado a Canal Sur desde los 20 años (desde 2005), especialmente durante el protectorado socialista de la comunidad autónoma andaluza, pero también con los gobiernos de Moreno Bonilla (de este tipo de situaciones haremos una reflexión al final de este artículo); también ligado a TVE desde el advenimiento de Su Sanchidad en 2018 y hasta ahora; también a La Sexta en diversas temporadas; y a la SER. Como vemos, el espectro ideológico de Manu Sánchez no deja lugar a dudas al igual que tampoco la transcripción del discurso de su programa, que acaban de leer.
Manu Sánchez hace humor –en teoría– pero sobre todo habla de política, no haciendo humor sino propaganda. Es uno de esos voceros del régimen woke-progresista necesarios para transmitir consignas y reforzar la superioridad moral de la mentada ideología. Y para ello se le alimenta con dinero público en el pesebre de la televisión pública. Si lo hiciera en un espectáculo privado en una gira, corriendo él con su productora el riesgo de la taquilla, no tendría nada que objetar; siempre debemos respetar que los demás opinen diferente, aunque no lo compartamos. Valga la salvedad que lo respetable es que los demás opinen diferente, no sus opiniones puesto que no todas las opiniones son respetables (por ejemplo, que una etnia es inferior a otra no es una opinión respetable).
El problema es que toda la confusión mental que han leído de Manu Sánchez se ha verbalizado en una televisión pública, pagada con el dinero de todos los españoles, lo cual es completamente inaceptable. Es inaceptable que instrumentalice el deporte para hablar de política, algo sobre lo que se ha advertido en contra en infinidad de veces. Es inaceptable que identifique a VOX y su propuesta electoral de prioridad nacional con un dictador genocida como Hitler (nacionalsocialista, por cierto, algo de lo que Manu Sánchez interesadamente se olvida) al que denomina “padre fundador de la prioridad nacional” con el fin único de depositar en el subconsciente del espectador que su rival político de la derecha es un partido de corte nazi. Es inaceptable que llame fachas a la mitad de los españoles por no apoyar la sustitución demográfica (que él niega, como Zapatero negaba la crisis) o por no apoyar la estulticia plurinacional (además de fachas también los tilda de supremacistas). Es inaceptable el rechazo y desprecio hacia la bandera nacional, porque representa a la nación española y al conjunto de los españoles, uno de los símbolos más perseguidos y odiados por la izquierda y los nacionalistas. Lo mismo sucede con la monarquía, y son igualmente inaceptable sus ataques gratuitos y espurios contra el jefe de Estado emérito, solo con el fin de destruir la imagen de la única institución que garantiza el nexo apolítico entre todos los españoles. Es inaceptable que tilde a España de tierra de nazis, con Hitler de moda, de tierra de apartheid, de país con mafia (solo de la derecha, ¿eh?). Es inaceptable también que quiera transmitir el relato acrítico internacional de la izquierda y del Gobierno sobre Israel y Palestina y que no diga palabra de los terroristas de Hamas o del sanguinario régimen iraní de los Ayatolás. Es inaceptable que solo hable de corruptelas de la derecha (Panamá y Dominicana) pero que no cite las múltiples corrupciones de la izquierda (empezando por el partido y los miembros del Gobierno y por los más que sospechosos viajes a Dominicana de muchos miembros del PSOE en activo o retirados ya de cargo público, actualmente en los juzgados o en prisión). Es inaceptable que llame putero a quien, después de ser nexo corruptor, ha sido testigo clave para juzgar dicha corrupción (¿no se trataba, en la moción de censura de 2018, de ser honestos y echar a los corruptos?).
Todo ello es, me reitero, completamente inaceptable en una televisión pública, pagada por todos, que debe garantizar lo que recoge en el punto 2 de su Código Ético: “RTVE responde al carácter de empresa de servicio público, por lo que debe ofrecer una información rigurosa, independiente y plural, así como un entretenimiento de calidad”; “RTVE defiende y promueve en su programación los valores constitucionales, especialmente los de libertad, igualdad, pluralismo y tolerancia, sobre los que se asienta la convivencia democrática”. Pero poca convivencia, rigurosidad o pluralismo vemos en El perro andaluz.
Manu Sánchez asevera que la teoría del reemplazo (demográfico) está siendo “justo al revés de lo que nos cuentan” porque en la selección nacional de Marruecos hay seis futbolistas nacidos en España. A ver, Manu, que la demagogia es gratis pero fácil de desmontar. Lo que no nos cuentas es que 19 de los 26 futbolistas (un 73,08%) de la selección marroquí que ha acudido a este Mundial nacieron fuera de su país. Que, a partir del minuto 65 del partido Brasil – Marruecos, de sus once futbolistas alineados ninguno de ellos había nacido en Marruecos, hecho insólito y sin precedentes en una selección nacional. Que las competiciones deportivas supranacionales ya no son el duelo de identidades nacionales que eran antaño. Hogaño, debido a la globalización, hay jugadores con nacionalidad administrativa que ven su participación en dichas competiciones como un mero escaparate para conseguir un mejor contrato o una mejora sustancial en su estatus como jugador profesional, sin que medie ninguna otra motivación, no siendo más que meros paracaidistas del balón.
Acaba, el (autoproclamado) payaso andalucista plurinacional, su insufrible discurso alimenticio ejecutando la demagogia más pura que pueda realizarse: España no es para él el pueblo español sino que España es el pueblo, la gente, es decir, el populismo de óstracon tan propio de aquella Atenas de Pericles tan ilustrada pero tan corrupta a la vez. El pueblo español es el sujeto jurídico en quien reside la soberanía nacional y del que emanan los poderes del Estado (así reza en nuestra Constitución); en cambio el pueblo es el primero que pasaba por allí, sea nacional español, ilegal, marciano o mediopensionista, eso sí, siempre y cuando apoye la ideología que nos quiere imponer. Eso sí, sea lo que sea España, siempre para Manu y la izquierda “España no es lo mejor del mundo”, no sea que no dé un subidón de patriotismo y orgullo nacional.
Cierra Manu Sánchez su demagogia con un mantra ad hoc, España es “prioridad universal” porque es woke-progresista y no es prioridad nacional porque es facha voxera-pepera. Eso sí, de la prioridad nacional(ista) de Salvador Illa cuando afirma que la vivienda es para las personas que residen y trabajan en Cataluña o cuando el mismo Illa pretende dar a la lengua catalana una prioritat nacional (que por cierto ya tumbó el Constitucional en 2017), de eso ni palabra, que es de los suyos: izquierda, nacionalista y plurinacional. Tampoco le escuchamos nada sobre la prioridad nacional(ista) aplicada en todo en las Vascongadas por el gobierno de coalición PNV – Partido Socialista y sus colaboradores necesarios filoetarras. Lo importante es la demagogia, el atacar y deshumanizar al enemigo a fin de erradicarlo, algo en lo que ya eran especialistas aquellos que tanto obsesionan al bueno de Manu (los nacionalsocialistas de los años 30 y su semanario Der Stürmer con la continua deshumanización de los judíos). En definitiva, personajes de esta ralea no deberían estar en la órbita del espacio mediático público por una falta de neutralidad patente, descarada y repugnante.
II. 4 de julio de 2026, dieciseisavos de final España – Austria
“No sé si habéis tenido la oportunidad de ver, supongo que sí, porque lo ha visto todo el mundo, al hermanito pequeño de Lamine Yamal, Keyne, de tres años, celebrando entusiasmado el gol de la selección española […] Esa imagen no solo ha dado la vuelta a España, sino que ha dado la vuelta al mundo. Yo quería que nos preguntemos hoy por qué la imagen de un niño de tres años celebrando un gol ha dado la vuelta al mundo. Y es […] porque muchas veces, la mayoría de las veces, los niños negros solo salen en la televisión porque han muerto en una patera o porque han sido asesinados en un bombardeo en su país. Qué bonito y cómo me gusta ver a un niño de tres años negro en la televisión dando la vuelta al mundo, celebrando un gol y celebrando los éxitos de su hermano que también es negro. Ese país, esa España es nuestra España. Y yo estoy convencida al 100% de que somos muchos más que ellos. Me gusta mucho más la España de Lamine Yamal y de su hermano que la España que el Partido Popular y Vox están dibujando aquí en Andalucía. Me gusta muchísimo más toda la gente que se siente orgullosa de lo que somos, que sabe perfectamente que este ha sido un país de emigrantes […] que sabe perfectamente, porque lo ha vivido en su familia, lo que significa cogerte una maleta prácticamente vacía e irte a Alemania a trabajar por una miseria. Eso es lo que somos, ese es el país que somos y el país que podemos construir con las personas que han venido muchas veces jugándose la vida en el mar única y exclusivamente para sacar a su familia adelante. Qué bonito escucharle a Lamine Yamal decir que mucho más difícil que lo que hace él –que es recibir presión mediática por jugar al fútbol– es lo que hizo su madre, que es jugarse la vida para sacar adelante a sus hermanos y a él. Esa es la España en la que yo creo, esa es la España que me hace sentir orgullosa”.
Ione Belarra, Málaga, 4 de julio de 2026
En Málaga, Ione Belarra, secretaria general de Unidas Podemos (desaparecer en breve), aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, en unas en declaraciones a los periodistas antes del Encuentro Municipalista de Podemos de ese mismo día, sacó a relucir la retahíla de sandeces y de demagogia que acaban de leer, haciendo algo que jamás debe hacerse, que es politizar el deporte, en este caso el Mundial de fútbol, y todo ello con el único fin de criticar el pacto de gobierno entre el Partido Popular y Vox en Andalucía.
Esta señora, de profesión activista callejera, experta en agitprop, con un ridículum vitae más que exiguo, sin ninguna experiencia ni capacidad de gestión, accedió a la Secretaría de Estado para la Agenda 2030 (15/1/2020-31/3/2021) y consecutivamente al Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030 (31/3/2021-21/11/2023), solo por ser quien era, la amiga de la parejita de comunistas caviar de Galapagar, es decir, esencialmente por ser de la chupipandi de la mujer del jefe (el machito machista que soñaba con azotar hasta hacer sangrar a mujeres periodistas) quien a su vez también ostentaba sus cargos orgánicos y su ministerio por el mero hecho de su concubinato (su capacitación profesional y experiencia estaban a la par de las de su amiga Ione). La buena de Ione, siendo secretaria de Estado, para que su pareja Nacho Ramos no tuviera que preocuparse de poder pagar la hipoteca de 141.400 € que acababan de solicitar juntos sobre una vivienda en Puente de Vallecas, lo colocó en el Congreso como asesor del Grupo Parlamentario de Unidas Podemos – En Comú – Galicia en Común (¡qué bonito es el amor!). ¿Es acaso esta la España que quiere Belarra? Todo apunta a que sí.
¿O la España que quiere Belarra es la de un hermano celebrando un éxito de otro hermano? Esa es la España que queremos todos, independientemente del color de piel de dichos hermanos, de su ideología, de su oficio o de cualquier otro condicionante político o social; la España que bajo ningún concepto queremos el conjunto de los españoles es la España fratricida de las tres guerras carlistas y la Guerra Civil, la España de las dos Españas, la España de la polarización y el guerracivilismo que reintrodujo Zapatero (el protagonista del remedo de aquel tan noventero film El robobo de la jojoya) y que la izquierda radical de Sánchez, Díaz, Iglesias, Montero y Belarra han hecho suya y han impulsado hasta extremos insospechados hace tan solo 8 años.
¿O la España que quiere Ione es una España multicolor, es decir, de personas de diferentes etnias y nacionalidades, la mayoría de los cuales han entrado irregularmente en nuestro país, jugándose la vida y haciendo ricas, en esa ruleta rusa de vida o muerte durante la agónica travesía de los mares, a las mafias de tratas de personas y a sus colaboradores patrios necesarios (escondidos bajo banderas de dudosas ONGs)? Seguramente, puesto que ella misma afirma sentirse orgullosa de la gente que se juega la vida para entrar ilegalmente en nuestro país, validando así la trata y las mafias. Y está orgullosa de ello porque es el paso previo al objetivo final que no es otro que la sustitución demográfica (hecho patente y real en toda Europa), a fin y efecto de crear nuevos votantes agradecidos que les permitan seguir cabalgando sobre el uso y disfrute del erario público sin freno ni control. O al menos es lo que ellos creen que pueden conseguir en las próximas votaciones; pero más allá de un par de décadas se encontrarán que dichas personas y sus descendientes, ya organizados políticamente, tendrán sus propios partidos y por ende el voto dirigido hacia ellos por parte de sus dirigentes religiosos, en el caso musulmán. Pero el objetivo de los entonces jubilados Pedro, Yolanda, Pablo, Irene e Ione ya estará cumplido, haber vivido como marqueses sin el esfuerzo necesario para ello, sin capacitación, sin experiencia profesional y sin currículum de más de un cuarto de página (en el mejor de los casos).
Un claro ejemplo de ello (entre los muchos que podríamos esgrimir), es el de Ainhoa Sánchez Gómez, la primogénita del presidente, que ha cursado sus estudios de Psicología y Neurociencia en la Universidad de Bristol (UK) al módico precio al cambio de unos 39.000€/año de matrícula, gastos aparte. Acto privado (graduación) al que sus padres han asistido usando como transporte un avión oficial, con cargo al erario de todos los españoles. O el de Carlota Sánchez Gómez, la hija menor, que cursa en inglés un doble grado en Administración y Dirección de Empresas (ADE) y Marketing en la ESIC University, universidad privada sita en Pozuelo de Alarcón, con un coste de 12.900€ por curso. Su padre, en marzo de 2025, afirmaba en el acto En defensa de una universidad de calidad, clave para el ascensor social, lo siguiente sobre la educación superior: “Apoyamos a la universidad pública con la misma convicción con la que queremos combatir el avance de centros privados que priman sin rigor y sin escrúpulos el negocio sobre la calidad. Esos chiringuitos que no cumplen el nivel que cabe exigirle a nuestra educación superior dañando el conjunto del sistema”. Da gusto pagar impuestos sabiendo que van a educación y sanidad, ¿verdad?
Y retomando el tema de las dos Españas, en relación directa con esa última España, la misma publicitada por el (autoproclamado) payaso andalucista plurinacional, es necesaria la herramienta de fragmentación y ruptura nacionalista, oculta bajos fórmulas de (un mal llamado) federalismo (que es en realidad confederalismo) y que ha evolucionado hacia algo mucho peor, el plurinacionalismo, fórmula que sorprendentemente también compró el PP de Feijóo por boca de Elías Bendodo en 2022 (aunque posteriormente tuvieron que rectificar ante tamaño dislate, pero este es el nivel real de nuestros representantes).
El desastre de la fórmula del plurinacionalismo para España se puede entender muy claramente con el ejemplo de la extendida leyenda urbana del autoestopista, en su versión ibérica: la niña de la curva. En la versión más lúgubre de la historia (todo lo popular tiene múltiples variantes, de ahí su riqueza), un conductor solitario viaja de noche por una carretera secundaria, oscura y con muchas curvas, ve a una joven vestida de blanco haciendo autostop, se detiene y la chica, pálida y melancólica, sube al asiento y el viaje continúa en un silencio casi absoluto. Cuando se acercan a una curva particularmente peligrosa, la joven (que no es tal sino un espíritu) agarra repentinamente el volante, grita de forma ensordecedora, transforma su rostro en una visión espeluznante o en el de un cadáver en descomposición, cualquiera de estos hechos sirve para que el terror ciegue al conductor, provocando el accidente mortal al salirse en dicha curva.
Ahora imagen que ustedes son el conductor, un sufrido ciudadano español, que el coche que se despeña es España y que el espíritu maligno, la niña de la curva, es Belarra, Díaz, Puente, Rufián, Puigdemont, Ortuzar, Otegi o cualquiera de su banda, y que, ante el horror del rostro cadavérico de una España en descomposición, se despeñan irremediablemente España y los españoles por esa curva plurinacional maldita de la que no hay vuelta atrás. Y si lo transponemos al conjunto de Europa, la curva maldita es, sin duda, la de la silenciosa, progresiva e inoxerable islamización.
Por ello, no se dejen engañar por el populismo de los nacionalismos y de sus colaboradores necesarios de la izquierda nacional y sus discursos estultos: esta es la cara verdadera de esa España en cuya creación ha participado y participa activamente Ione Belarra junto con su amiga Irene y el resto del ejército de Pancho Villa de la izquierda populista española. La España de la canonjía y la mamandurria, la España invertebrada, la España carpetovetónica, la España de castas y fracturas, la España del asalto a los cielos (que al final para las izquierdas y los nacionalismos no son más que el dinero público), la España del cobro de múltiples impuestos extractivos y de la consiguiente repartición de la miseria entre esos esquilmados ciudadanos y los recién llegados, la España plurinacional de los asesinos reconvertidos en hombres de paz y de los parásitos sin ideas pero con ideología izquierdista.
III. 7 y 9 de julio de 2026, octavos de final Portugal – España
“En esta España de colores tan vivos cabemos tod@s. Son los colores de la España plural y progresista que no teme a su propia diversidad, sino que la convierta en su mayor fortaleza. Una España donde todas las personas, con independencia de su origen, lengua, cultura, identidad sexual o creencias, puedan sentirse parte de un proyecto común basado en la igualdad, la justicia social y el respeto mutuo. Un lugar consciente de que su historia, su riqueza cultural y su diversidad territorial no son una amenaza, sino uno de sus mayores patrimonios. Ser progresista implica creer que el progreso social nunca está definitivamente conquistado. Significa defender una educación pública de calidad, una sanidad universal, el acceso a una vivienda digna, la igualdad efectiva entre mujeres y hombres, la protección de las minorías, la lucha contra cualquier forma de discriminación y un modelo de desarrollo que sea compatible con la justicia social y la sostenibilidad ambiental. Es la España plural y progresista que apuesta en la democracia, en la cultura como herramienta de libertad y en la capacidad de la sociedad para construir consensos sin renunciar a la diversidad de opiniones. Porque el patriotismo más sólido no consiste en imponer una única forma de entender el país, sino en trabajar para que todas las personas puedan vivir con dignidad, libertad e igualdad de oportunidades. Esa es la España que merece ser defendida: una España abierta, inclusiva, cultural y socialmente fuerte y profundamente democrática. Esos son los colores que nos enorgullecen a l@s ESPAÑOLAS y ESPAÑOLES”.
Javier Bardem, Instagram, 7 de julio de 2026
“Es una selección que representa a mucha gente de muy diferentes colectivos y tiene la capacidad de unir y de sentirnos orgullosos de esos colores porque es una España plural”.
Javier Bardem, entrevista en Onda Cero, 9 de julio de 2026
Afirmaba Truman Capote que cuanto mejor es el actor, más estúpido es (“The better the actor, the more stupid he is”). Y Javier Bardem, sin lugar a duda, ha demostrado ser un grandísimo actor, es un hecho innegable. Capote, con su fina ironía, quería transmitirnos que la idiocia en un actor es altamente positiva ya que le supone una menor tendencia a intelectualizar o analizarlo todo, permitiéndole meterse profundamente en el personaje y actuar sin prejuicios, de una manera más espontánea, más instintiva, es decir, siendo poco él y mucho el personaje.
Pero vemos que el bueno de Javier, uno de los máximos representantes de la izquierda caviar, trata de intelectualizarlo todo, al menos es lo que él supone, lo de intelectualizar, porque la única cosa que hace es repartir consignas de causas woke, proge o izquierdistas preconfiguradas, porque muchas veces no existe ni reflexión ni análisis ni equidad ni conocimiento del tema en sus razonamientos; confunde los conceptos, aunque eso no le preocupa porque lo que le importa es transmitir la consigna. Veámoslo brevemente.
“Los colores de la España plural y progresista que no teme a su propia diversidad”. España es España solo si es progresista, si es de derechas ya no es España (para él y los suyos). España solo es plural si es diversa, pero por diversa no entiende la ancestral diversidad propia sino la de la sustitución demográfica.
“Un lugar consciente de que […] su diversidad territorial no [es] una amenaza”. La diversidad territorial es un concepto extraño, porque podría referirse a lo geográfico como, por ejemplo, que Cartagena tiene mar y que Madrid no lo tiene. O Bardem seguramente se refiere a los diferentes territorios constituidos en insolidarios (y para nada progresistas) pseudoestaditos con ínfulas nacionalseparatistas, como las Vascongadas o Cataluña. No son, en absoluto, una amenaza la mayoría de esos sufridos ciudadanos de los pseudoestaditos; en cambio, sus dirigentes (golpistas, terroristas y otras gentes de mal vivir) ya son harina de otro costal.
“Ser progresista […] significa defender una educación pública de calidad, una sanidad universal, el acceso a una vivienda digna”. ¡Ay, Javier!, tú que tanto apuestas por lo público, te acordarás de que el Tribunal Supremo ratificó en 2017 dos sentencias que te obligaban a pagar 150.491€ por defraudar a Hacienda (es decir, al conjunto de los españoles y el poder destinar esa cantidad a los servicios públicos que tanto defiendes) mediante el cobro de tu trabajo por sociedad interpuesta en los ejercicios 2006 y 2007.
“Es una selección que representa a mucha gente de muy diferentes colectivos”. A ver, Javier, que la selección a quien representa es a España, a la nación española, ergo al conjunto de los españoles. Al único colectivo que puede representar es al de los futbolistas profesionales, en su caso. Pero como hay que politizarlo todo, pues hablando de Roma, el Papa se asoma.
Como broche final es irónico que Bardem hable de “construir consensos sin renunciar a la diversidad de opiniones” y de que “el patriotismo más sólido no consiste en imponer una única forma de entender el país” porque el primero que no acepta a la otra España (la no progresista) es él, y además tratando de imponernos al resto su visón dogmática y sesgada de nuestra nación mediante su insufrible superioridad moral woke-progresista, desde la atalaya de su privilegiada posición económica de izquierda caviar.
Por desgracia, en este posicionamiento de Bardem, no hay nada nuevo bajo el sol, incluso si fuera lunes. Y sino, volvamos una vez más a George Orwell y su disección del totalitarismo, en este caso a su archiconocida Rebelión en la granja (1945). En esta, uno de los siete mandamientos escritos en la pared de la granja y que garantizaban el equilibrio, la igualdad y la no adopción de vicios humanos por parte de los animales, era el de “todos los animales son iguales”; pero dicho mandamiento es ocultamente manipulado por los cerdos tiránicos reescribiéndolo como “todos los animales son iguales, pero algunos animales son más iguales que otros”, a fin y efecto de justificar su comportamiento corrupto y plagado de vicios al ejercer el poder. Bardem, y aquellos a los que representa como vocero de sus consignas, son iguales pero son más iguales que el resto de los mortales, nosotros, los españolitos de a pie.
La publicación de Bardem ha sido aplaudida por una letanía de figuras públicas de los ámbitos artístico, televisivo, periodístico, deportivo, etc. todos ellos del mismo espectro ideológico que el autor, sin plantearse juicio crítico alguno, solo seguidismo. Rozalén, Ana Peleteiro, Sara Carbonero, Leonardo Sbaraglia, Tristán Ulloa, Carlos del Amor, Hiba Abouk, Andrea Duro, Cecilia Roth, Ana Fernández, Elena Furiase, Ana Milán, Dani Mateo, Tamar Novas, Laura Ponte, el Mago Pop son solo algunos de ellos. Para que un país sea “profundamente democrático”, como desea Bardem, debe producirse la alternancia política. El modelo del PRI mexicano (gobernó 71 años consecutivos, de 1929 a 2000) es aquel con el que sueñan Pedro Sánchez, Javier Bardem y el resto de acólitos del rojerío patrio, mas es un modelo profundamente antidemocrático puesto que niega cualquier alternancia. Y esto no es una reflexión propia sino el cansino, manido y cacareado hasta el aburrimiento punto único del programa político del conjunto de nuestra izquierda: “que no gobierne la derecha” (con el anexo “parar a la ultraderecha”), y si eso ya dejamos para otro día lo de hablar de los problemas de la gente, ¿eh?
El problema que tiene la derecha en España es que la izquierda, que es profundamente inculta y sabe poco o nada de cultura (en eso está a la par con la derecha), en lo que sí tiene un indiscutible mester es en la instrumentalización de esta para la consecución de sus propios fines políticos, comprando voluntades con dinero público (subvenciones, convenios, publicidad institucional, programaciones públicas, etc.) con el objeto de crear un espacio propagandístico continuo y omnipresente en todas las capas de la sociedad que transmitan el mensaje a través de artistas convertidos en his master’s voice, en la voz de su amo, como hemos visto claramente con el (autoproclamado) payaso andalucista plurinacional.
¿Qué logra la izquierda con ello? Manipular el inconsciente colectivo descrito por Jung creando una serie de estructuras de la mente inconsciente compartidas por todos los individuos, generando así lo que Durkheim denominó consciencia colectiva, es decir, una serie de creencias compartidas y de actitudes morales que actúan como fuerza unificadora de la sociedad, consiguiendo que esta se comporte como un individuo global. Con esta disolución del individuo acrítico en la masa uniforme y uniformadora, la izquierda ostenta una indisputada superioridad moral que le permite mantener el poder político y recuperarlo en pocos años cuando lo ha perdido.
Al final, lo que pretende la izquierda es emular a escala global de la sociedad esa atmósfera tan magistralmente descrita por Dostoyevski en Las noches blancas (1848), cuando durante el solsticio de verano en San Petersburgo una luz crepuscular omnipresente elimina las fronteras entre el día y la noche (nunca acaba de oscurecer del todo), convirtiéndose esas noches blancas en una metáfora de la mente del protagonista, el Soñador, donde la línea entre la fantasía y la realidad se vuelve completamente difusa. Si creas mentes difusas, te aseguras su disolución en la masa y el subsiguiente férreo control de esta, nada novedoso por otra parte, está en el manual de resistencia de cualquier sátrapa totalitario.
Que la derecha tome nota, porque cuando gobierne de nuevo, a lo sumo gobernará 4 u 8 años (como habitualmente), porque trata de subsistir con antifaz para dormir en las noches blancas izquierdistas, nunca revierte la superioridad moral de la izquierda (fuertemente anquilosada en nuestra sociedad), jamás revierte esa consciencia colectiva ni sanea las instituciones culturales ni el espacio comunicativo público, siendo incapaz de devolverle la neutralidad que antaño perdió y ya no recuperará.
No se lleven a engaños, la izquierda, como ideología política, no murió con la desaparición de la dialéctica marxista de lucha de clases en el mundo poshistórico planteado por Fukuyama. No murió tampoco por la sustitución absoluta de sus ideas por identidades (de todo tipo y pelaje). Murió cuando toda la izquierda, una vez descubierto a nivel de orbe su renuncio sobre el bien común y el interés general, reconoció su objetivo prioritario y prosaico, aquel tardíamente verbalizado por la comunista Jeannette Jara, candidata presidencial de la coalición Unidad por Chile en las elecciones de 2025: “Los comunistas también tenemos derecho a tener iPhone”. O un casoplón en Galapagar. O una hija en la Universidad de Bristol. Toda una declaración de intenciones, sin duda.
Y una reflexión final para todos aquellos hooligans ideológicos de nuestro país, refractarios a la verdad: el socialismo funciona de maravilla… hasta que se acaba el dinero de los demás. Y con él desaparece el Estado del bienestar –los servicios públicos esenciales– que tantos años nos costó lograr y que tan poco tiempo le ha costado a nuestro Gobierno de progreso destruir.
Pau Guix. Barcelona, a 10 de julio de 2026
NOTA: En estos momentos de crisis y de hundimiento de publicidad, elCatalán.es necesita ayuda para poder seguir con nuestra labor de apoyo al constitucionalismo. Si pueden, sea 2, 5, 10, 20 euros o lo que deseen hagan un donativo aquí).
necesita tu apoyo económico para defender la españolidad de Cataluña y la igualdad de todos los españoles ante la ley.


















