Como éramos pocos, parió la abuela. Resulta que la lucha encarnizada por la alcaldía en las municipales de Reus, ha provocado un nuevo enemigo público, el quatrifachito. Ya no son 3 los partidos ultras; en Reus, los han subido a cuatro.
¡Bueno es el nacionalismo catalán para conformarse con esa escuálida españolada del trifachito de Colón! En Reus, los supremacistas no se conforman con el trifachito de Pedro el Sánchez para asustar a socialistas y pensionistas. Y, ni cortos ni perezosos, ¡alejot!, han convertido al recién creado partido de izquierdas, dCIDE, en otro hombre del saco de la Plaza de Colón.
Resulta asombroso que un partido de centro izquierda no nacionalista, que se presenta por primera vez a unas elecciones, y cuyo discurso es diametralmente contrario a la xenofobia, a la exclusión, al dogmatismo, a la violencia, al racismo etc., por obra y gracia de estos genios de la ficción, lo conviertan en basura digna de echarla a la papelera con PP, Vox, y Cs.
La imagen no puede ser más explícita: Un catalán com cal lanza las cuatro siglas de Cs, Vox, PP y dCIDE a una papelera presidida por dos mensajes explícitos. Uno arriba: A REUS, NO VOTIS AL “QUATRIFACHITO”, y otro debajo: ATUREM L’EXTREMA DRETA I LA DRETA EXTREMA. ¡Que por derechas extremas no quede!, seguro que una vez hayan limpiado la ciudad de fachas, los restantes deben ser los demócratas. Parece mentira, que solución final tan simple, y no se nos hubiera ocurrido antes.
Sólo hay un detalle que se me escapa: ¿qué complejos cálculos matemáticos habrán hecho para que un partido que se declara y actúa como un proyecto de centro izquierda ilustrado, europeo, defensor del Estado de Derecho, contrario al dogmatismo, a la intolerancia, y es firme partidario de la igualdad, la libertad y los derechos sociales, acaben considerándolo facha?
A no ser que, además de todas esas fechorías, incluya la palabra España en su nombre, sea beligerante con el separatismo y tenga la manía de denunciar la complicidad de la izquierda oficial actual con el nacionalismo. dCIDE (Centro Izquierda de España) razona el rechazo.
Hay una pulsión de limpieza étnica en la atmósfera ideológico-religiosa del catalanismo actual que empieza a asustar de veras. Todo lo que no coincide con el imaginario nacionalista lo clasifican, lo estabulan y lo destinan a la papelera como si fueran despojos inmundos. ¿Qué mejor destino para ellos que la papelera? ¿Hay algo más fascista que esto?
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