Cataluña, donde saber es difícil

En dos noches hemos visto los documentales que una cadena de televisión ha presentado sobre la corrupción en Cataluña[1]. No sé a otros, pero a mí no me han revelado casi nada nuevo y aunque valoro algunos aspectos, me pareció deficiente. Creo que la ampulosidad y las concesiones a la puesta en escena han banalizado el contenido, ya de por si escaso, sobre un tema gravísimo para quienes lo hemos vivido u observado.

Llama poderosamente la atención como se hace un esfuerzo con poco material para producir una “denuncia demoledora” como recientemente con Las cloacas de interior, ejercicio de manipulación como pocos y como, disponiendo de muchos materiales y testimonios de diferente tipo, se frustra en su conjunto, el retrato de la inmensa corrupción en Cataluña.

El recurso a la selección de frases de algunos personajes importantes, y a la vez deleznables, como Pujol o Ferrusola y algunos de sus vástagos y la importancia dada a la comisión del parlamento de Cataluña y a quien la presidió con tan escasa efectividad, está lejos del efecto impresionante de revisar declaraciones que pueden verse en Canal Parlament donde se encuentran archivadas y asequibles las comparecencias completas.

Así puede entender lo que digo, el material allí acumulado sí es demoledor y sobre todo directo y fresco, no mediatizado. Y también deja al descubierto la impericia y el cinismo y colaboracionismo de muchos de los políticos intervinientes. La corrupción, las complicidades y las “comprensiones interesadas”. Recomiendo su revisión.

Ahora a menos de un mes de las elecciones del 21D17 este documental podía haber aportado datos impactantes y convertirse en un servicio publico para empezar a entender como la corrupción ha conseguido el hundimiento como país de Cataluña y como es una herida sangrante en la convivencia de sus ciudadanos.

Preocupa como este tipo de ejercicios periodísticos pueden, en la línea de este formato con concesiones estéticas excesivas, desdramatizar la brutal realidad. Viendo a los músicos que aparecían ejecutando varias piezas pensé que realmente la orquesta que en Cataluña ha funcionado a la perfección, estaba formada por delincuentes. Por delincuentes nacionalistas.

Sí, delincuentes nacionalistas, algo que se camufla en los artificios de la producción y que en el relato o guion alguien se ha preocupado suficientemente en disimular. La corrupción en Cataluña no se entiende si paralelamente no se incide en sus aspectos complementarios del uso del patriotismo más cínico que aún parece que en el resto de España no se ha captado con claridad. No extraña dado los miles de personas que viviendo en Cataluña tampoco lo hacen, y le dan apoyo de forma absolutamente sorprendente. Sentimiento, ignorancia y complicidad, rara mescolanza.

Solo a modo de ejemplo y para que entienda la crítica, no se merecían ser obviados, Siscu Baiges y Enric González que escribieron un magnífico libro de investigación sobre Banca Catalana en 1985, sí, ¡hace 32 años! El mismo Siscu con Jaume Reixach hicieron por encargo un libro biográfico de Jordi Pujol, se publicó en 1991, sí, ¡hace 26 años! mutilado todo lo que hacia referencia a los negocios de Marta Ferrusola y sus hijos. Jaume Reixach sea posiblemente el periodista más perseguido y castigado por los nacionalistas en Cataluña por sus constantes denuncias. En El Triangle fundamentalmente.

Gregorio Morán fino analista y quien con sus “Sabatinas intempestivas” ha sido azote durante años, Arcadi Espada que puede explicar mucho del talante y formas de Pujol y nacionalistas, No habría que olvidar a otras víctimas propiciatorias que hartos como Boadella de la situación se fueron a vivir a otros lugares, a Javier Marías o a quienes desde el nacionalismo independentista se muestran críticos con el proceso como Xavier Rius y así les va. Son ejemplos, no una lista de damnificados. Esta seria inabordable.

Siendo sincero entiendo que quizás la inclusión de opinadores y testimonios de tal calibre hubiera convertido en documental en una auténtica denuncia de la situación de estos años en Cataluña y dado muchas pistas sobre quienes han expoliado a los catalanes y también de quienes lo han permitido cuando no ocultado y ahí están políticos de todos colores. Todos los sabían y escudarse en que faltaban pruebas es cobardía, complicidad o galbana.

Al 21D llegamos muy desarmados, quizás con menos miedo, pero aún con mucha fuerza de los nacionalistas secesionistas responsables de esta dramática situación, que siguen con su relato, el que cambian a conveniencia cada cierto rato mintiendo, como llevan años haciendo.

Era un buen momento para que el periodismo de investigación, el de información y de opinión fueran tan importantes como es necesario. Y los ciudadanos exijan saber y sepan discernir sobre las ofertas. La noche del 21D, en el recuento se verá.

José Luis Vergara. 30 noviembre 2017

[1] Presentado por la periodista Cristina Pardo en la Sexta, “Malas compañías”

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