Podrían ser o parecer similares, aunque lo de compinches contempla un significado amable como camarada, en realidad creo prevalece la acepción coloquial «compañero habitual en francachelas y diversiones o en asuntos poco lícitos» lo que lo permite emparentar, a modo de complemento con cómplices que, también según la RAE, se define como «persona que participa o coopera en un delito o en un acto censurable».
De forma amable, ambos calificativos podemos adjudicarlos a quienes nos gobiernan en España y a la manga de individuos, grupos, partidos que interesadamente les apoyan. Reitero lo de amable, ya que insultarlos con cualquier improperio hay que evitarlo, para no asemejarnos a ellos.
Es curioso cómo nos llama la atención los episodios más ramplones de la gobernanza que nos castiga, así la contratación de prostitutas en empresas públicas para solaz de ministros como Ábalos (y amiguitos), el desconocimiento de David, el hermano del presidente, de dónde y para qué trabaja, el descaro de Begoña, pareja del presidente, y la universidad que la cobijó, o las espectaculares ruedas de prensa de la señora Alegría que parece ventrílocua cibernética teleguiada o personaje virtual de IA, del departamento de bulos y mentiras y manipulaciones de Moncloa.
Así nos vamos entreteniendo, distraídos, rozando y mordisqueando la costra de ese pastel pútrido, venenoso, que cada día nos ofrecen como regalo de efecto paralizante. Para así activar nuestra pasividad. ¿Nos entendemos? Y eso es lo importante. Pero no para nosotros, eso es circo, es entretenimiento para que, conformados con el espectáculo, no averigüemos lo substantivo, no nos preocupemos de otras cosas. Y seguramente son las importantes. Es sorprendente y siguiendo los medios y las redes todo apunta a una información en buena medida manipulada y un seguimiento de la realidad que cultiva lo intranscendente o la banalización global.
Es preocupante, asusta, que temas como la defensa (el rearme dicen, como si estuviésemos antes armados), la política internacional, Marruecos, Sáhara, Inmigraciones y Migraciones, Relaciones con países hispanoamericanos, China, Rusia, Oriente Próximo, Terrorismo…, se despacha con ideítas y ocurrencias absurdas de individuos que no contratarías en tu empresa ni como mensajero y pienso en el propio presidente o en el ministro de AAEE, o el de Justicia o las vicepresidentas y así hasta el cansancio.
Y no es desprecio personal ni inquina irracional, es simplemente escuchar lo que dicen y lo que proponen. Y pensar en ello. Hay mucha gente que al hacerlo tiene miedo. A mí me parece que estar en manos de enfermos mentales, -no se me ocurre otra forma de calificarlos a buena parte de ellos- sea exagerar y por tanto la preocupación creo tiene buena base.
Quizás la larga experiencia de haber soportado durante muchos años a los gobernantes en Cataluña me haga ser proclive a este análisis. Creo que en España se ha normalizado todo lo peor vivido en esta región, acertadamente calificada como «manicomio catalán» por Ramón de España hace unos años y que ahora las sonrisas que provocaba tan feliz definición, se han convertido en muecas de asco cotidiano.
Que alrededor del Gobierno o lo que así llamamos, pululen amigos de asesinos confesos, nacionalistas sectarios, odiadores profesionalizados, ignorantes trepadores y que tengan en sus manos nuestro futuro inmediato es una desgracia que nos marcará en el futuro. No está claro que cuando caigan, y caerán en las urnas si no nos lo impiden, por el desprecio de buena parte de la población, que tarde o temprano saldrá del largo y profundo letargo, la recuperación sea fácil, será larga y costosa.
Para nuestra sorpresa son pocos los que alzan la voz con contundencia para denunciar a estos perversos y pervertidos, son pocos en la oposición de cualquier signo, son pocos en los medios de comunicación donde lo rastrero de muchos, empresas y periodistas, han llevado a un ámbito de información que en muchos casos es menos libre y menos útil que en los años postreros de la dictadura, y creo que no exagero.
En cuanto a los medios cabe hacer alguna consideración más. Las redes sociales cumplen en buena medida funciones de difusión de noticias y opiniones y pienso en particular en las de algunos medios destacados virtuales y unos pocos impresos, algunos muchas veces injustamente olvidados al no ser cabeceras editadas en Madrid o Barcelona, donde no se puede decir que trabajen destacadamente mejor, pero sí que obtienen mayor seguimiento e influencia.
Un fenómeno negativo en las redes, es que el propio seguimiento de las noticias sigue siendo una actividad muy pasiva ya que no se entiende lo importante de ayudar a difundirlas, lo que es frustrante para autores y mediadores. Decir me gusta no es lo mismo que actuar para que les lleguen a otros. Hay que insistir en que la difusión es una forma de oposición o ahora mismo, de tomar clara opción por la democracia y el estado de derecho, diariamente puesto en jaque por el propio gobierno y su propaganda perniciosa.
José Luis Vergara. Mayo 2025
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