Artículo vigésimo octavo: análisis y síntesis

Las capacidades (y la práctica) de análisis y de síntesis son extremadamente necesarias a nuestra mente si queremos captar en condiciones óptimas tanto la realidad pasada (la Historia) como la actual, y si queremos actuar ya para preparar una realidad futura que sea mejor que ambas. En consecuencia, deberían ser capacidades que nuestros políticos dominasen en grado sumo; pero ya se teme usted por qué digo “deberían ser” y no digo “son”.

Al describirlas, ya se ve que son capacidades que se refieren a dos actividades opuestas, pero en realidad hay que verlas como complementarias, y enseguida me explicaré. Analizar consiste en descomponer realidades complejas en las partes que las constituyen hasta familiarizarse con sus elementos fundamentales y las relaciones entre ellos.

Sintetizar, en cambio, consiste en reunir las partes para integrarlas en un todo que las funde u organiza de modos diversos. Pero hay que considerarlas complementarias porque, como he dicho en otras ocasiones, la mejor visión de cualquier asunto se logra moviendo el foco hacia delante y detrás, yendo y viniendo, analizando y sintetizando.

Así, no se analiza correctamente un problema sin una labor previa de síntesis para definirlo bien, y no se puede sintetizar debidamente si no se ha llegado a detallar las partes o se ha omitido alguna de ellas. Todo ello se me antoja como tarea diaria y prioritaria del político (y de todos los demás mortales), esencial para disponer de un pensamiento crítico adecuado, resolver eficazmente los problemas, organizar y planificar mejor la convivencia, tomar decisiones de calidad (personales y de alta dirección de grupos), etc. El tema es muy largo para seguir con él aquí y ahora.

Según lo que se pretenda, o la fase en que estemos, procederá por tanto analizar o sintetizar. No digo que yo sepa hacerlo, pero sí que todos hemos de intentarlo, y en el caso de nuestros políticos exigírselo.

Doy por supuesto que, además de poder y saber hacerlo, hay que querer hacerlo (es algo voluntario), sin embargo hoy quiero llamar su atención hacia el hecho de que puede uno estar sintetizando su pensamiento e involuntariamente estar diciendo mucho más de lo que cree; un análisis ajeno de esa síntesis puede revelar con mucha aproximación lo que la otra mente ha integrado.

Traigo esto a colación porque se me ocurrió anteayer al seguir por televisión las declaraciones de la alcaldesa de Girona y diputada del Parlament, Marta Madrenas. Estaba contestando al Delegado del Gobierno de España en Cataluña Enric Millo (tan catalán como ella), quien había: “dicho que veía un posible delito de odio” (según unos periodistas), o “encargado un estudio a la Abogacía del Estado sobre si procedía emprender acciones legales” (según otros); a raíz del texto de la placa en el monumento y el cambio de nombre de la Plaza de la Constitución de aquella ciudad por el de Plaza del Uno de Octubre (no por el nombramiento de Franco como Jefe del Estado en 1936, sino por el referéndum ilegal por la independencia de 2017. No creo que haga falta aclararlo, pero por si acaso…).

El texto de la placa dice literalmente, en cuatro lenguas, que -en tal fecha- la ciudadanía sufrió la brutal agresión de las fuerzas de seguridad españolas cuando ejercía de forma libre y pacífica su derecho de voto; y que la placa quiere dejar testimonio de admiración, memoria y recuerdo del digno comportamiento del pueblo y de su coraje. El cambio de nombre de la plaza (no tengo datos con respecto al texto de la placa) había sido aprobado por los concejales de CiU, ERC y CUP (con apoyo del PSC) y los votos en contra de C’s y PPC.

Se defendía Madrenas diciendo que el texto refleja una realidad y añadía (si no llorosa –como suele ocurrirle a esta gente-, al menos visiblemente emocionada) que: “Si cada vez que abro la boca me amenaza con llevarme a la Fiscalía… no sé las querellas que debo… (ya)… tener… a raíz de sus incriminaciones… mire: si cree que así nos asustaremos… ¡pues no!… parece que no conozca al pueblo de Cataluña… precisamente esto nos hace más determinados, más fuertes…”.

Ciertamente, no es la primera vez que Millo se enfrenta a Madrenas por causas diversas como incitar a la comisión de actos vandálicos (incluyendo ultrajes a las banderas de España y UE) ante la Subdelegación del Gobierno de allí, etc. Pero, observe que en las breves declaraciones de anteayer hay una gran síntesis de elementos y que (pienso yo) Madrenas dice mucho más de lo que cree estar diciendo; tomemos, por ejemplo, solo esto: “…parece que no conozca al pueblo de Cataluña…”. Mi análisis, opuesto a su síntesis, me lleva a pensar que:

– Sabe que Millo es catalán puesto que dice “…parece que no conozca…”, pero seguramente cree que es de los “malos catalanes” (usted ya sabe, a estas alturas, que estamos divididos –por los que creen ser los buenos- en buenos y malos; como yo mismo, que soy malísimo). El supremacismo tiene también dimensión interior.

– Para ella, el tesón (la testarudez, para otros) es un valor, algo bueno que tenemos los catalanes y nos caracteriza (tal vez a los maños se les atribuya indebidamente); pero debe ser que sólo lo tienen “los buenos”, porque en la lucha entre unos y otros, tal como es vista por ella, no parece sea relevante el tesón o la testarudez del propio Millo, o de los catalanes que haya en la Fiscalía o en la Abogacía del Estado. O no son catalanes, o no lo son “propiamente hablando”, en sentido estricto; el viejo truco empleado tantas veces a lo largo de la historia por los poderes de cariz totalitario, y que ya no cuela.

– El concepto de “un sólo pueblo” ha calado en ella, el pueblo catalán es algo homogéneo (evito decir “monolítico”, que suena más fuerte y no viene tan a cuento hoy). Viven en un mundo en el que la ausencia de oposición social (aunque sea por miedo), o el desprecio a la que existe (aunque hayan visto las calles llenas por SCC, y aunque hayan visto el reciente éxito de C’s), les proporciona una falsa impresión de unanimidad de la que no saben salir. Confunden el todo con la parte: todo nacionalismo se arroga el nombre y la voz del pueblo (única); en la mayoría cuentan quienes hablan, no quienes callan (espiral del silencio); también ha visto la historia a luteranos hablando en nombre de todos los germanos, nos recuerda Roca Barea.

– Hace una curiosa, repentina y rápida transición al pasar de lo personal (abro la boca, me amenaza, llevarme a la Fiscalía, las querellas que debo tener) a lo colectivo (el pueblo de Cataluña, más determinados, más fuertes). Esto lleva a pensar que se identifica claramente con el colectivo catalán (del que, claro está, ella es parte genuina y del que expulsa metafóricamente a los no independentistas). Transición que es otro conocido truco muy empleado a ambos lados del océano y desde siempre… lo próximo es que un día en que se le acuse de algo a ella, dirá que se trata de un ataque a Girona, al pueblo gerundense…

– Madrenas desvía un tanto el tema. De si hay o no odio en el texto de la placa hemos pasado a si conoce o no Millo ciertas características propias de los catalanes (“de entre las muchas buenas que tenemos”, le faltó decir). Esto es atacar al argumentador en lugar de atacar el argumento.

– Más determinados y fuertes… o sea, que esto va a seguir, que cada vez peor; en definitiva, que cuanto mejor: peor… y con la expresión (el lenguaje corporal es también lenguaje, comunicación de mensajes) parecía decir que se cansan de expresarlo tantas veces sin que “los malos” lo tengamos en cuenta (argumentum ad infinitum).

– Por supuesto: “Millo dixit”, si lo dijo Millo ¡no vale! (argumentum ad hominem).

– Parece que no conozca al pueblo de Cataluña… aquí dudo, mire usted: no sé si es argumentum ad populum (el pueblo me da la razón a mí)… o argumentum ad ignorantiam (usted no sabe de esto…).

Bueno, lo dejo aquí, que resulta cansina tanta falacia con pedante nombre en latín. Lo que me queda claro (y ahora sintetizo yo) es que la construcción del monumento en la plaza, su placa y el cambio de nombre, demuestra una vez más que el nacionalismo de unos no está siendo suficiente para construir la nación de todos, pero sí para destruir su convivencia. Si querían una plaza simbólica, lo han logrado de verdad. Espero que esto le parezca a usted un “argumentum contundentum” (no ose traducir esta tontería…).

Por Ángel Mazo


Puede comprar el último libro de Sergio Fidalgo ‘Usted puede salvar España’ en la web de El Corte Inglés y en la tienda on line de La Casa del Libro. Y ‘El hijo de la africana’, de Pau Guix, en este enlace de la tienda de El Corte Inglés.

 

no recibe subvenciones de la Generalitat de Catalunya ni de otros organismos públicos.
Si quieres leer nuestras noticias necesitamos tu apoyo.

DONA

Recibe las noticias de elCatalán.es en tu correo