Las reacciones de Aliança Catalana y Junts ante el ataque norteamericano para detener al dictador venezolano Nicolás Maduro y desmontar una de las peores dictaduras que rigen en el mundo indican por qué Silvia Orriols se a va merendar el electorado de Carles Puigdemont, que parece no enterarse por dónde va el mundo mientras disfruta de sus doradas vacaciones en Waterloo (Bélgica).
Aliança Catalana ha mostrado su «apoyo al posicionamiento de Estados Unidos en defensa de la democracia y la libertad ante regímenes autoritarios y narcodictaduras como las que gobiernen en Venezuela. La soberania no puede servir de excusa para blanquear el fraude electoral, la represión ni un gobierno que ha forzado el exilio de millones de ciudadanos. Un régimen que gobierna contra su pueblo ha perdido toda legitimidad democrática».
Y añade que «ante la amenaza de una nueva oleada represiva, Aliança Catalana reclama una posición clara de Occidente y el apoyo firme a los ciudadanos venezolanos que luchan para vivir en libertad y dignidad, con el objetivo que todos aquellos que se han visto obligados a marchar puedan volver pronto a su país».

En cambio, Junts ha jugado a la equidistancia, y aunque reconoce que la dictadura de Venezuela es un «régimen autoritario y corrupto», define la actuación de los Estados Unidos como «una violación flagrante del derecho internacional» y asegura que «el ataque de los Estados Unidos no tiene amparo jurídico» y muestra su «preocupación por el futuro» ya que considera que «pone en entredicho el papel de Naciones Unidas como autoridad para resolver conflictos internacionales». Lo dicho, Orriols toca de pies a tierra y parece que Puigdemont quiere competir con el electorado de la CUP y los Comunes.
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