El panorama político tras la caída de Maduro ha provocado una reacción inmediata en la oposición española. Alberto Núñez Feijóo ha sido tajante al valorar el posible ascenso de Delcy Rodríguez al mando del país caribeño. Para el líder del Partido Popular, la vicepresidenta carece de legitimidad alguna para liderar una transición, al considerarla pieza clave del régimen saliente.
A través de un comunicado, Feijóo ha denunciado que Rodríguez ha sido «cómplice y protagonista» de la corrupción sistemática en Venezuela. Desde Génova se insiste en que su figura está indisolublemente ligada al saqueo de las instituciones y a la represión ciudadana. El dirigente gallego sostiene que permitir su mando sería un insulto a quienes han sufrido la tiranía chavista.
La postura del PP es clara: Delcy Rodríguez representa el «pasado más oscuro» de una nación que necesita luz y democracia. Feijóo considera que cualquier intento de situarla al frente del Ejecutivo no es más que una maniobra de supervivencia del sistema. El objetivo de estas estructuras sería mantener el control estatal a pesar de la captura del dictador en Nueva York.
El líder popular recuerda que el pueblo venezolano ya se pronunció de manera rotunda en las urnas contra este modelo. Para la oposición española, la voluntad popular fue secuestrada por el chavismo y ahora es el momento de restaurarla sin ambages. No caben soluciones intermedias que incluyan a los rostros más visibles de la anterior administración bolivariana.
Mientras Feijóo marca una línea roja ética y política, el Gobierno de Pedro Sánchez mantiene una postura mucho más ambigua. En el seno del PSOE parece existir un temor reverencial a señalar a Delcy Rodríguez, quizá por los oscuros episodios diplomáticos del pasado. Esta tibieza de Moncloa contrasta con la firmeza que exigen las democracias occidentales tras la detención de Maduro.
Feijóo ha aprovechado para reivindicar las figuras de Edmundo González Urrutia y María Corina Machado como los únicos interlocutores válidos. A su juicio, ellos encarnan la «vía democrática, pacífica y constitucional» que el país reclama con urgencia. Son los referentes que, según el PP, deberían pilotar el regreso de Venezuela a la normalidad institucional.
La advertencia del PP va dirigida también a la comunidad internacional para evitar que el régimen se lave la cara. Una operación de maquillaje político con Delcy a la cabeza solo prolongaría la agonía de una sociedad empobrecida y perseguida. La libertad de Venezuela pasa, necesariamente, por el desmantelamiento total de la cúpula que acompañó a Maduro.
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