El timón del Sr. Mas

Desde siempre, todas las culturas necesitan de bienes materiales, también de seguridad, pero hay un elemento clave, tal vez más etéreo, como son sus mitos. Cómo es lógico, ahí no impera el crudo realismo, sino las fantasías, los anhelos de las culturas. Son valores frágiles, dónde más que certezas, se esconden los terrores y los complejos de inferioridad de las culturas. Sus ambiciones.

En esta época de crisis de principios ideológicos, entendiendo a las ideas también como a los mitos, parece que algunos imaginarios vuelven al ataque, ya en forma de delirio, tras pasar por el terror de la crisis económica de 2008, la Gran Recesión.

Cuando entrevistaron al Ex-presidente de la Generalitat, Artur Mas, y recogía sus objetos personales del despacho, no tuvo ningún reparo (no acostumbra a tenerlos) en mostrar algo muy íntimo: enseñó el timón de un pequeño barco que capitaneó su abuelo, un símbolo que siempre le acompaña en sus despachos oficiales. Para él ese símbolo representa las ansias de navegar  hacia la libertad del pueblo de Catalunya, hacia Itaca, como el inmortal Ulises…

Y es ahí donde topamos con el símbolo… Pasaremos por alto el papel de algunos indianos de nuestras costas en la brutal esclavitud que tuvo lugar en Cuba en el siglo XIX.

Volvamos al símbolo: Grecia y Catalunya, Ulises, Empuries, Koiné y su plataforma encantadora. Otra de las obsesiones del nacionalismo catalán, ésta muy acentuada, es creerse herederos del acervo cultural de la Grecia Clásica, y algo hay de verdad, esos viejos colonos se instalaron en el litoral, dándonos algunos de sus elementos culturales. Al igual que a andaluces, levantinos, provenzales franceses, italianos del sur, turcos, libaneses, tunecinos, egipcios…

Aunque nuestra colonia de Emporion y Rosas eran menores en importancia a la de Massalia, la actual Marsella. Tampoco Emporion  fue fundada por griegos, lo hicieron los íberos, y ambos comerciaban con Tartessos (situada en la actual Andalucía interior), no con el mercado de naranjas de Platón o de berenjenas de Sócrates.

Como antes los romanos, todos buscan las raíces en la gloriosa Grecia. En algunos defectos sí nos parecemos, en su facilidad para exiliar y apredrear al que no piensa como las élites, en dar veneno al que opina diferente. Como Dionisos, entre drogados y ebrios.

Las Itacas del independentismo catalán solo servirían para despertar la ironía de Herodoto y el abierto cachondeo de Tucídices, que era bastante más duro.

Otro día hablaremos de Koiné…


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