Dejando de lado lo necesario que sería un taserazo a ciertos dirigentes políticos que nos están llevando a la confrontación más irresponsable, nos encontramos con situaciones de seguridad ciudadana preocupantes en base a la utilización de la pistola tipo Taser.
Recientemente la Generalitat de Cataluña ha interpuesto un recurso contencioso administrativo contra el Ayuntamiento de Vilobí d’Onyar por haber hecho extensivo el uso de la pistola Taser a sus guardias municipales.
Tenemos una gran cantidad de guardias municipales que están perfectamente uniformados y prestando servicio operativo en vía pública sin tener un material operativo policial de autodefensa adecuado.
Si le sumamos, como ya hemos denunciado en anteriores ocasiones, la falta de efectivos policiales de Mossos d’Esquadra y policías locales estos guardias municipales son los primeros en actuar y en muchas ocasiones los únicos.
Alegar que el reglamento de armas no lo permite y recurrirlo judicialmente denota la falta de sensibilidad hacia este amplio colectivo profesional que presta un servicio público infravalorado.
Los cuerpos policiales que disponen de armamento policial pueden utilizar las pistolas taser en situaciones específicas para la reducción de potenciales amenazas pero también patrullan en binomio y tienen más posibilidades de refuerzos que los guardias municipales.
Por ello cuesta entender el recurso judicial comentado ya que incide gravemente en la capacidad de autodefensa y ayuda al ciudadano en municipios con baja densidad de población y sin cuerpo de policía local.
La pistola taser también tiene sus márgenes de error a pesar de su función: ser una alternativa más segura que las armas de fuego reglamentarias para inmovilizar a sujetos que suponen una amenaza inminente de muerte o agresiones graves.¡
Sin embargo no es un arma totalmente inofensiva ya que un uso incorrecto de la pistola taser, por ejemplo reiterando descargas eléctricas, puede generar daños innecesarios. También pueden generarse caídas traumáticas de los sujetos inmovilizados e incluso paros cardíacos repentinos o fibrilación ventricular.
Todo ellos factores a valorar pero que continúan manteniendo un nivel de seguridad superior al uso de un arma de fuego reglamentaria o al forcejeo imprevisible de un número indeterminado de agentes de policías para reducir a un individuo que pueden generar más daños que los valorados en una descarga de pistola taser.
No olvidemos que hablamos de seres humanos y aunque algunos se empeñen en deshumanizarnos, los policías y guardias municipales también lo somos y tenemos que disponer del material táctico policial más eficaz para sentirnos seguros y trasladar esa imagen a la ciudadanía en nuestras actuaciones.
Desde estas líneas nuestro apoyo a los guardias municipales que desempeñan, generalmente en solitario, su aportación a la seguridad pública y que suplen los déficits policiales en sus demarcaciones con recursos limitados y sin materiales de autodefensa básicos para que además les recurran judicialmente el uso de las pistolas taser.
David Hernández.Presidente de Politeia
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