Tras una pancarta con el lema “Mazón a prisión”, hace unos días tuvo lugar en el municipio de Benetússer (Valencia), una manifestación convocada por más de 200 asociaciones y entidades que exigían “verdad, justicia y reparación”, por las 230 personas muertas en las inundaciones del 29 de octubre del 2024.
Aquellos que en un abrir y cerrar de ojos, lo perdieron todo, clamaban contra el que fuera hasta hace poco President de la Generalitat de Valencia. La falta de respuestas creíbles, el ocultamiento, la inutilidad en la gestión y el abandono de quienes sufren, ha convertido a Mazón en uno de los hombres más despreciados de Valencia.
Mazón, tardó un año en dimitir después del desastre, rodeándose de mentiras y medias verdades. En cualquier país de nuestro entorno, su dimisión hubiera sido cuestión de horas. Pero para ello hay que tener una tradición consolidada de servicio público y no de beneficio personal, además de un mínimo de vergüenza.
El expresidente es hoy diputado autonómico con un sueldo de 62.000 € . Entre sus emolumentos llama la atención la función de portavoz de la Comisión de Reglamento de las Cortes Valencianas, por el que recibe un complemento de 8.000 €. El tema es que dicha comisión lleva dos años sin reunirse, es inoperativa, pero él cobrará igual, y probablemente, de manera más puntual y generosa que los damnificados por la riada.
A todo ello hay que añadir que como ex presidente autonómico, tiene derecho a una oficina de apoyo: local, dos asesores, coche oficial y conductor. No quiero pronunciarme si su lugar es la prisión, como piden sus conciudadanos. Para dirimir responsabilidades penales, está la Justicia, pero es razonable reconocer que el “Molt Honorable” ha hecho abundantes méritos para ello.
La Justicia en España a pesar de las interferencias constantes del Ejecutivo socialista, generalmente ha sabido mantenerse en su lugar. Imparcial, sirviendo de contrapeso a los otros dos poderes que caracterizan un Estado de Derecho: el Legislativo y el Ejecutivo. Así lo hizo, cuando el Tribunal Supremo condenó al anterior Fiscal General del Estado, Alvaro García Ortiz por delito doloso. O sea, aquél que es cometido con la voluntad inequívoca de provocar el daño que se causa.
El hecho de no haber cumplido 6 meses de privación de libertad, permitió que fuera reincorporado como Fiscal en la Sección de lo Social del Tribunal Supremo, gracias a la intervención de su sucesora Teresa Paramato y a la complacencia de quién los había nombrado a ambos, el Sr. Pedro Sánchez.
A veces en la interpretación de la ley, letra y espíritu están disociadas. Aunque las circunstancias son distintas, y las responsabilidades penales no sean, por el momento, del todo claras, no podemos olvidar una nueva tragedia, la del accidente de tren de Ademuz.
Más del 68 % de los españoles están convencidos que un fallo en la vía, quizás por el estado de la infraestructura o bien por la falta de mantenimiento adecuado, fue lo que provocó el accidente. Estos mismos ciudadanos sostienen que esto pudo haberse evitado.
El estado de la vía y su mantenimiento es responsabilidad directa de Adif, dependiente del Ministerio de Transportes, o sea del Ministro Oscar Puente. Lo cierto es que dos semanas después del accidente de Adamuz, una niebla de duda todo lo empaña. Las preguntas siguen siendo más numerosas que las respuestas.
Se nos dijo que el tramo de vía donde se produjo el siniestro había estado totalmente renovado, con una inversión de 700 millones de euros, sin embargo, poco después se supo que había tramos con una antigüedad de más de 30 años.
Otro punto oscuro, fue la tardanza (16 minutos) del Ministerio de Transporte, en comunicar al 112 de Emergencias que había ocurrido el accidente. La inmediatez del mensaje hubiera salvado vidas. O la sospecha que la rotura que provoca el descarrilamiento no fue repentina, sino que podía haber estado ahí, al menos un par de semanas antes. Un mantenimiento eficaz habría evitado la tragedia.
A pesar de ello al Ministro Oscar Puente no se la ha pasado por la cabeza dimitir, y culpa a la oposición de criticarlo ya que según él “Los molesto porque lo hago muy bien”. Quién dice esto, es el mismo Oscar Puente que exigía enervado, en el 2013 depurar responsabilidades por el accidente ferroviario de Angois…
Todo ello es el reflejo del esperpento en que se ha convertido la política española, trufada de mentirosos y corruptos, que hoy venden aquello que ayer juraron defender. Mientras, los ciudadanos esperamos un cambio decidido y valiente, que nos devuelva la dignidad, la soberanía, la esperanza.
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