Durante más de 40 años, Virgilio Ortega fue director editorial y publicó más de 5.000 libros. Hace cinco años se decidió a escribir él mismo un par de libros con los títulos Palabrología y Palabrotalogía, un par de diccionarios etimológicos que hacen las delicias del lector curioso.
Un festival de palabras (soeces, en el segundo caso). Libros simpáticos, llenos de buen humor y doble sentido, con divertidos juegos de palabras. Echemos un vistazo a palabras como caligrafía: escritura bella; en griego, ‘kalos’ significa bello y por eso cuando en Atenas te dan los buenos días, te dicen kalemera (bellos días). Más cosas: ‘merienda’ viene de merecer, ‘madrugar’ de darse prisa (tal cual). ‘Península’, casi isla, y ‘penumbra’, casi sombra.
Cuando el Mío Cid llamaba Minaya a Álvar Fáñez, le llamaba mi ‘anaia’ (hermano en vascuence). El hoy denostado ‘piropo’ viene de pyr (fuego) y ops (ojo), juntos dan el ‘pyropós’, que es un rubí. ‘Sortija’ está relacionada con sorteo, suerte y consorte; era un bola o guijarro que se metía en una bolsa o una caja para sortear algo.
Virgilio Ortega sostiene la siguiente y buena recomendación: “primero, disfruta hablando; pero luego, de vez en cuando, disfruta también profundizando el significado originario de algunas de tus palabras”.
Miquel Escudero
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