El periodista Julián Fernández Piñero murió justo un año antes que Franco, a quien entrevistó en 1923 con extraño fervor ‘franquista’; más de trece años después comenzaría la atroz Guerra Civil, seguida de una brutal represión.
El militar gallego le dijo: “el valor y el miedo no se sabe lo que son… En el militar, todo se resume en otra cosa: concepto del deber, patriotismo…”. ¡Ay el patriotismo que se expresa con armas de fuego! En 1922, un año antes, Fernández Piñero publicó unas Memorias del legionario Juan Ferragut, nombre que adoptó como pseudónimo.
Cuatro años después, se haría muy popular con sus Memorias de una carabina. Leo en Un país en crisis (unas crónicas seleccionadas por S. Doria) y me fijo en la emotiva crónica de Ferragut sobre la última noche de Ignacio Sánchez Mejías, el 15 de agosto de 1934.
Resuena en mí el vibrante poema de Federico García Lorca a la muerte del gran torero. Leo a Ferragut sin prejuicio político (entiendo que esto es lo que siempre corresponde hacer), sostiene que unos días antes de morir el torero le dijo: “lo único que vale la pena en la vida es desear, no resignarse nunca”, y el periodista pedía que el olvido no cuaje nunca y cante el nombre del héroe en los romances del pueblo.
Miquel Escudero
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