El gran matemático André Weil (1906-1998) dejó escritas unas espléndidas Memorias de aprendizaje. Rinde en ellas homenaje a un profesor fuera de serie, el señor Andraud: “de él aprendí casi todo lo que sé de latín”. Explica cómo poco a poco fue adquiriendo el arte de tomar apuntes de forma inteligente. O cómo se le estimuló a desarrollar un espíritu de rigor y una imaginación creadora con una inteligente y oportuna forma de preguntar.
En 1934, Weil hizo un viaje que le marcó intensamente, dos meses de verano en España. En aquel tiempo, recuerda, el Romancero gitano de García Lorca era “el éxito de ventas en librerías”.
También señala que la desobediencia civil debe su incruento éxito al hecho de que frente a Gandhi estaban los ingleses y no Hitler o Stalin. Creo que Gandhi nunca lo ha dicho, que yo sepa, pero era demasiado realista como para no saberlo”.
André Weil sostiene que su entrañable hermana Simone fue de las primeras intelectuales de izquierda no sólo “en abrir los ojos sobre la verdadera naturaleza del régimen de Stalin, sino además en percibir que el mito del buen Lenin opuesto al malo Stalin era también una falacia”.
Miquel Escudero
[campana]
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