¿Qué quiere decir un referéndum con garantías democráticas? (y 3)

Palabras, palabras

Hablar de plurinacionalidad en Bolivia tiene poco que ver con la idea que esta palabra suscita en España. Cuando habla de naciones se refiere al concepto de naciones indias y por tanto es un concepto étnico en el sentido cultural y de reivindicación de unos pueblos largo tiempo marginados. Para más inri en la misma declaración declara que el estado boliviano es único e indivisible.

En España hablar de plurinacionalidad es sentar las bases para un proceso de división del estado en miniestados en base a criterios identitarios. Puedo entender el interés de oligarquías mundiales en tratar con estados pequeños y más débiles, a la vez que generan un proceso político de resquebrajamiento de los estados-nación europeos, situación idílica para los procesos de globalización como el CETA y el TTIP donde las clases trabajadoras tienen todas las de perder.

Si la izquierda (PSC-PSOE y COMUNS-PODEMOS) continua actuando ciegamente pensando que colaborando a la destrucción del estado en España conseguirá recuperar la hegemonía perdida en alguno de los nuevos reinos de taifas que aparezcan, es que ha perdido el oremus, el norte. La secesión de Cataluña provocaría inmediatamente la derechización y radicalización nacionalista en toda España, tanto en la segregada Cataluña como en el resto. En Cataluña la aparición de partidos de corte españolista esta asegurada, aunque la hegemonía la tendrá el nacionalismo catalanista más reaccionario y visceral; la izquierda será engullida por él. En el País Vasco y Navarra sucederá algo parecido a Cataluña y en el resto de España la derecha será hegemónica y españolista. Se reforzarán movimientos nacionalistas en Andalucía, León y otros territorios.

Lo peor de todo es que las condiciones sociales, laborales y económicas para las clases trabajadoras y las clases medias se tornaran cada día más duras y la izquierda no será ni la sombra de lo que es.

No puede haber referéndum tras el 1-O

Sería la espita de un desastre. Pero la izquierda ha de recolocarse en su lugar: al lado del pueblo y en este caso el concepto “pueblo” no tiene connotaciones de identidad, el pueblo es la gente a ras de calle, la que trabaja cada día para llegar a fin de mes y la que no llega, la que lleva soportando esta interminable crisis. En esa definición de pueblo no está la clase política, ni las grandes fortunas, ni los que sueñan con “Ítacas” inexistentes.

Pero sobre todo lo que no puede ser es convertir la derrota pírrica del 1-O en la victoria del secesionismo al aceptar como el inevitable referéndum, al aceptar una reforma constitucional para privilegiar la insolidaridad, para blindar la corrupción, para garantizar la hegemonía del nacional-catalanismo. Y si eso no lo entiende la actual izquierda es que sobra.

¡Habrá que trabajar para que otra izquierda más coherente aparezca!

Digo.

Vicente Serrano. Presidente de Alternativa Ciudadana Progresista

Autor del “El valor real del voto” Ed. El Viejo Topo. 2016

Si quiere leer la segunda entrega de este artículo, aquí puede hacerlo.

 

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