El 29 de marzo de 1964 se estrenaba en TVE el programa “Reina por un día” en que de la mano de los entrañables José Luis Barcelona y Mario Cabré, la protagonista seleccionada, tras ser sentada en un trono y coronada simbólicamente, veía cumplido el sueño que había escrito en la carta para participar en el programa.
En esa época en España los deseos de las mujeres eran bastante sencillos: encontrar un familiar al que le habían perdido la pista, un juego de baterías de cocina, pagarse los estudios o un viaje. Hoy se nos antojan naderías pues hemos evolucionado muchísimo como sociedad y en especial las mujeres que se ven equiparadas al hombre a nivel legal.
Pero siguen habiendo sueños: un móvil de última generación, una pantalla de plasma tan grande como la pared, un coche deportivo, una entrada para el derbi Barça-Madrid, etc. pero siempre hay quien tiene unos sueños mucho, mucho mayores, que denotan unos delirios de grandeza que dejan a los demás a la altura del betún, y una de esas personas es Pedro Sánchez.
El 2 de junio de 2018 cuando el actual presidente de gobierno del PSOE presentó la moción de censura lo imagino soñando cuantos deseos podría ver cumplidos; en el fondo no era una situación muy diferente de cuando una mujer en 1964 ó 1965 escribía una carta para ser “Reina por un día”: estaba ya soñando con que, al igual que para ese programa televisivo, no había imposibles para él, todo podía suceder.
Si el 29 de marzo de 1964 nacía el primer reality show de la televisión española, el 2 de junio de 2018 nació otro reality show: el de la presidencia del Gobierno.
El Falcon 900B oficial pasa a ser el medio de transporte de toda la familia, incluida la perrita, y los destinos son los más variados y pintorescos: el concierto de «The Killers» en el Festival Internacional de Benicàssim (FIB) en Castellón (foto con gafas de sol incluidas), la Navidad en el palacio de Las Marismillas dentro del parque nacional de Doñana, el de Fin de Año en La Mareta situada en la costa Teguise de Lanzarote… como ven sueños y deseos al más alto nivel.
Quizás esas ansias por disfrutar de las prebendas del cargo (y del Patrimonio Nacional) tengan su origen en la propia convicción de que puede caerse de la silla en cualquier momento y que piense, como dice el refrán “que me quiten lo bailao”.
Sea lo que sea mantengo mi opinión de que estamos ante el primer reality show de una Presidencia de Gobierno. Esperemos que no nos cueste mucho dinero, que acabe pronto y que no tengamos nunca una segunda parte.
TNN – Transversal No Nacionalista –
[campana]
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