Pedro Sánchez en el laberinto

Instantes mediáticos de estos pasados debates televisivos, breves fogonazos para que acabe una de las campañas más cortas, pero más intensas y extendidas de la democracia.   Petro era la piedra fundadora y resistente del catolicismo para los latinos. Petro Sánchez hasta ahora nos ha demostrado ser un líder de ideas firmes, férreo y resistente.

Gran valor en época de resiliencia. Sánchez y el PSOE han supuesto un soplo de aire fresco en nuestro país, por fin se da la imagen de un gobierno libre de sospechas, con perfil eficaz; se da desde el sur de Europa un mensaje de solidez, de país responsable, de progreso.

Algunos apuntes dispersos a pie de página, pensamientos que nos aparecen entre las nebulosas de estos días, tras el eco de los últimos debates:

Las encuestas reflejan tendencias, no certezas, los debates embellecen o no a los candidatos, solamente eso, ni se ganan ni se pierden. El PSOE puede perder las elecciones, ganando.

Marcadas las líneas rojas, Sánchez ha sabido concretar el terreno de juego, Estado de Bienestar, sin complejos y sin tapujos. Que nadie quite ese mensaje del escenario.

Ya se ha puesto demasiado entre las cuerdas a la racionalidad política, incluyendo el destrozo de unos buenos Presupuestos Generales del Estado, es triste que se evite gestionar este país, azotándose demasiado las banderas y el espantajo nacionalista. A veces parece que los protagonistas del debate electoral son los que no están, los “invitados de piedras”, los ultras de Vox y del independentismo.

El tema de esta campaña es si tenemos un gobierno responsable, que sostenga un modelo de crecimiento económico que llegue a todos los ciudadanos (en forma de pensiones, salarios dignos, derechos sociales, apoyo a autónomos o pymes), desde luego no son las armas de fuego ni los referéndums absurdos.

El PSOE ha transmitido bien lo que supondría un gobierno de derechas en todo el país, con un PP inseguro y asustado, con Ciudadanos incómodo y con Vox embrutecida, nefasto escenario para nuestro país y peor para Europa, que tendría a otro socio del apóstol Bannon en un gobierno europeo.

Curiosamente Aznar ha resultado ser un anti-Fraga, en vez de unificar a los diferentes “pelajes” de las derechas (intentando revestirlo todo de centro liberal), Aznar ha roto los corazones más conservadores, cabalgando con los radicales, coqueteando después con el nonato Macron español, para luego volver, como un hombretón, al desangelado lecho matrimonial del PP.

Mientras la precariedad laboral y el nuevo paro tecnológico (sí, a pesar de lo que dicen los grandes “gurús” de Google y Davos) se ha escondido; tecnologías, robotización de los puestos de trabajo, creación de riqueza, pero no su reparto, carencia de trabajo digno, perversión del Derecho del Trabajo convertido en Derecho Mercantil, todo solapado en los debates. Son retos que Sánchez ha empezado a tratar, pero que ya son el espacio de conflicto del futuro.

Si la racionalidad se impone y el Gobierno progresista le toca presidirlo a Sánchez, diferentes peligros tocan calibrar en el complejo laberinto de nuestro país:

Por un lado, lograr un bloque objetivo de izquierdas, en España y por extensión al resto del escenario europeo; la hegemonía del puritanismo económico de Merkel está destruyendo el ideal europeo, la mitad abraza los populismos identitarios y el resto vamos a acabar de felpudos del conservadurismo doméstico germano.

Es una frivolidad, si no fuera por la ramplona demagogia que encierra, defender las causas nacionalistas desde la izquierda, o bien se tratan de “Izquierda Disney”1 o bien no saben exactamente lo que son. Causa sorpresa ver a gente con gran conocimiento metodológico de política hablar con alegría tabernaria de plurinacionalidades, de referéndums, de libertad de pueblos… Recuperar la izquierda esencial, no la infantilista, dispuesta a abrazar causas exóticas.

Una de las bifurcaciones más peligrosas y sutiles tiene que ver con términos como “plurinacional”. En sí mismo es extraño, además de esconder una trampa, ya que representa una división de los ciudadanos por lengua o empadronamiento. Viene siendo hora de que se hable de sociedades, de ciudadanos con derechos y obligaciones, sin caer en el absurdo “debate territorial”, que ha sido un regalo para la derecha.

Cataluña y “Madrit” han sido la excusa para todos los males, dependiendo del gusto del espectador … La triste imagen final es ver a un jornalero andaluz votando vehementemente a su cacique, o a algunos obreros catalanes votando a los niños “pijos” de Sant Cugat. Ojo con los símbolos.

La hoja de ruta marrullera de la “revolució dels somriures” se despliega como una clásica negociación de convenio:  Primero palabras fuertes y dispersas, retorcidas hasta la perversión, libertad, democracia, diálogo. Luego una propuesta de máximos, el famoso referéndum, muy a la escocesa, si lo perdemos lo volvemos a intentar y si ganamos por un voto nos vamos para siempre. Referéndums tramposos que saben que no se aceptarán.

Finalmente, una negociación competencial que blinde presupuesto, pero además que pase competencias operativas en Justicia, que centralice los presupuestos de la administración local en la Generalitat y, guinda supremacista y simbólica, elimine el bilingüismo de Cataluña. Salvo la financiación, necesaria sin duda, lo demás nos puede llevar a abismos insondables. No es lo mismo que los acuerditos y “negocietes” de otros tiempos en el “Majestic”.

Vuelta a la cordura, diálogo que implique acuerdos reales, suma de ideas, no imposición o “bocados” de concesiones; diálogo entre catalanes, ponernos de acuerdo en qué queremos ser de mayor, fuera de banderas, banderines y “Verdaderos Finlandeses”, sueño húmedo de algún independentista.

Un ruego final, que acaben ya las campañas electorales, que curiosamente se perpetúan en el tiempo, aunque no haya elecciones convocadas. Que se acaben las propuestas maximalistas para agradar a tu bando o a todo el mundo. Por favor. Que se empiece a gestionar responsablemente nuestra compleja sociedad.

1 No es nueva la aparición de la “Izquierda Disney”, parte ya de algunos modelos del mayo de 1968 y del post-marxismo de los setenta. Prometo hacer un análisis sobre el particular, mientras tanto podríamos dar una imagen, muy gráfica: “En Comú Podem” y Jaume Asens, ninguna capacidad de gestión conocida, sumada al odio a la Socialdemocracia y al recelo al Marxismo.

Nicolás Cortés Rojano


ElCatalán.es ha iniciado una campaña de crowdfunding para editar un libro dedicado a analizar y denunciar el adoctrinamiento escolar en los centros educativos en Cataluña. Los interesados en ayudar económicamente para poder sacar adelante este proyecto pueden hacerlo en este enlace.

Los partidos secesionistas han decidido que las escuelas catalanas no han de ser centros de educación, sino de adoctrinamiento escolar, en el que crear futuros votantes de la República catalana que ansían crear. Para eso no dudan en intentar utilizar las aulas para sus fines.

Este libro hablará con profesores, padres de alumnos y miembros de entidades cívicas constitucionalistas para denunciar la manipulación de la Generalitat en el ámbito escolar.

no recibe subvenciones de la Generalitat de Catalunya.
Si quieres leer nuestras noticias necesitamos tu apoyo.

DONA

Recibe las noticias de elCatalán.es en tu correo

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Información básica sobre Protección de Datos

  • Responsable: SERGIO FIDALGO.
  • Fin del tratamiento: Mantener una relación comercial y el envío de comunicaciones sobre nuestros productos y servicios.
  • Legitimación: El consentimiento del usuario.
  • Comunicación de los datos: No se comunicarán los datos a terceros, salvo por una obligación legal.
  • Derechos: Acceder, rectificar y suprimir los datos, así como otros derechos, como se explica en la información adicional.
  • Contacto: elcatalandigital.es@gmail.com.
  • Información adicional: Puede consultar la información adicional y detallada sobre Protección de Datos en Política de Privacidad.