Nuestras naciones

Cataluña es hoy uno de los sujetos políticos no estatales, llamados naciones sin Estado, con mayor nivel de autogobierno de toda Europa, gracias a la Constitución española de 1978 y a los Estatutos de Autonomía de 1979 y 2006.” Con esta afirmación iniciaban Felipe González y Carme Chacón un acertado artículo firmado en julio de 2010.

Hoy, después de casi siete años, el panorama político catalán y español ha cambiado sustancialmente. En Catalunya, tenemos un gobierno independentista cuya agenda política pasa por una ruptura casi inexorable de la legalidad. Al otro lado, encontramos un gobierno de España conservador, inmóvil, sin un nuevo proyecto para España, cuya estrategia se limita tan sólo a aplicar la ley sin ofrecer ninguna respuesta política. Entre tanto, el apoyo a la independencia de Catalunya sigue sin ser mayoritario… pero se ha duplicado desde que el Partido Popular llegó al gobierno.

Sin embargo, en este tiempo hay una cosa que no ha cambiado: la idea de la plurinacionalidad del Estado español, la nación de naciones, que el proyecto socialista propuso como proyecto de articulación de una idea de España en la que todos los españoles pudieran sentirse integrados. Esa idea, tan bien expresada por González y Chacón en 2010, tiene plena vigencia hoy y es necesario reivindicarla.

El concepto de nación no tiene (ni debe) de entrar en contradicción con el de soberanía y de ninguna manera debe servir para habilitar a los independentistas, y menos aún para legitimar un proyecto que rompa con las normas de convivencia de las que nos dotamos en 1978. Al contrario, todos debemos enorgullecernos de la realidad de una España moderna, diversa y rica culturalmente: como se ha apuntado ya, una nación de naciones. Y para ello necesitamos las reformas políticas que trasladen esa realidad a la Constitución, reformándola, actualizándola, en un sentido federal.

Los socialistas estamos convencidos de la realidad plurinacional de nuestro país, y esa idea debe pasar a la ofensiva en el debate territorial que vivimos. El PSC, desde hace varios años, ha desarrollado ideas para una reforma federal de la Constitución que permita a los territorios perfeccionar su autogobierno en un marco de colaboración y diálogo. Y por supuesto, que aporte los elementos necesarios para el diálogo, la negociación y el pacto entre Catalunya y el resto de España.

La lógica independentista, reforzada por la actitud de Rajoy durante estos años, es y será la de “nosotros contra ellos”. Los socialistas, en cambio, proponemos una lógica que puede resumirse en un sencillo “avancemos todos juntos”, dejando atrás la política de la confrontación, hacia una nueva etapa de entendimiento entre catalanes, gallegos, vascos, andaluces… en definitiva, entre españoles.


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