VOX ha conseguido, tras acudir a la Junta Electoral, que el Ayuntamiento de Tarragona, cuyo alcalde es de ERC, retire una pancarta en defensa de los presos golpistas que intentaron acabar con la democracia en nuestro país. El PP también había avisado al equipo de gobierno municipal de que debía retirarla. El alcalde, Pau Ricomà, actuó raudo para evitarse una posible inhabilitación para cargo público y una multa, tal y como le paso al ex ‘president’ Quim Torra.
Ciudadanos ha anunciado que denunciará ante la Junta Electoral la presencia de símbolos separatistas en edificios públicos, tanto municipales como la de la Generalitat. Y, sin duda, otros partidos y entidades constitucionalistas harán lo mismo, porque así lo hicieron en el pasado, y con magníficos resultados de cara a conseguir recuperar, aunque sea por unos días, el espacio público para todos.
El objetivo ha de ser que no haya ni una pancarta golpista, ni un lazo amarillo, durante la precampaña y la campaña electoral en ningún edificio público. Este ha de ser el primer paso para conseguir que se erradiquen permanentemente los símbolos partidistas de las administraciones públicas que pagamos todos los catalanes, no solo los independentistas.
No dude en acudir a un partido o a una entidad constitucionalista si en su ayuntamiento, en su centro cívico, en su ambulatorio o en cualquier otro edificio público ve símbolos separatistas. Los independentistas se han creído que Cataluña es solo suya, y ya es hora de que despierten y asuman la realidad: que hay millones de catalanes que no piensan como ellos y que las administraciones públicas son de todos, no solo de los de la ‘estelada’.
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