Que te señalen en la víspera de Sant Jordi en un diario separatista (en ‘El Nacional’) tachándote de «anticatalán» y diciendo en las carpas en las que va a firmar, para que así algún ilustre ‘patriota’ vaya a insultarte ya no me extraña dada la deriva lunática en la que está instalado el separatismo desde hace años. No fui el único, dado que en la misma pieza fueron varios los señalados, aunque Antonio Jimeno y servidor tuvimos el ‘honor’ de encabezar la lista, en la que había varios autores de Ediciones Hildy, la empresa que edita elCatalán.es.
Pero reconforta, y mucho, sentir el aliento de los ‘tuyos’, pero los de verdad, los que están contigo en la trinchera sin postureos, que ayudan a denunciar las mentiras y abusos del secesionismo y no se dedican a clavarte puñales por la espalda. Entre estos, que tampoco son tantos, porque la gente de fiar tampoco abunda, está Ignacia de Pano, que denunció este abuso es un emotivo artículo en Voz Pópuli.
Por supuesto le agradezco todo el cariño y el apoyo que expresa en dicho artículo. Ignacia es una comunicadora de primer orden, que ha crecido mucho mediáticamente en los últimos meses, y que se ha convertido en una referencia indiscutible dentro de la Resistencia al separatismo. Pero quiero hablar de otro tema.
No pretendo dar lecciones a nadie. Servidor, comparado con los luchadores de primera hora contra el separatismo, como Antonio Robles, las madres ‘coraje’ de Cadeca, Santiago Trancón, Albert Boadella y muchos otros, es un recién llegado. Fueron otros los que iniciaron este camino de lucha en soledad, y en condiciones mucho más duras.
Pero sí que quiero hablar de los ‘nuestros’. Que el separatismo nos machaque, quiera nuestra muerte civil, pretenda silenciarnos y desacreditarnos es lo normal. Mostramos sus miserias y es natural que nos combata con todas las herramientas a su alcance, desde el manto de silencio, a la muerte civil. Pero que sean algunos de los que presumen de ser la vanguardia de la Resistencia al separatismo los que estén más pendientes de dar un codazo a los ‘suyos’ que plantar cara, con eficacia, al independentismo, sí que es preocupante.
Hace unos días presentamos en el Colegio de Periodistas de Cataluña el libro ‘El nacionalismo es el mal’ de Pau Guix, y allí mencioné como algún día deberíamos hablar de los «nuestros», y el papel que juegan en que no podamos plantar cara al separatismo con eficacia. Pau, un luchador de primer orden, se ha tenido que trasladar a Madrid para poder encontrar trabajo de lo suyo ante el boicot que sufría. Los separatistas, obviamente, no le han echado una mano. Los ‘nuestros’, tampoco. No es el único ejemplo, porque hay muchos ‘Paus’ que han de abandonar Cataluña mientras hay muchos oportunistas que se llenan la boca con las (presuntas) ‘hazañas’ que llevan a cabo contra el separatismo mientras van preguntando el «qué hay de lo mío».
Por eso agradezco las muestras de apoyo de personas de fiar como Ignacia del Pano. Porque con personas como ella el lema de «al suelo, que vienen los nuestros», no tiene sentido (foto: presentación de ‘El nacionalismo es el mal’).
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