En estos tiempos en los que en el Registro Civil están abundando los nombres de pila exóticos como Aida, Daly o Erin por ejemplo, y los extranjeros como Jonatan, Jenifer u Oliver, se agradece la persistencia de nombres comunes provenientes del santoral como Carlos, Ana, Mónica, etc… Sin embargo en Cataluña tenemos una peculiaridad con la abundancia de nombres monosilábicos de connotaciones y nomenclatura canina como Jan, Biel, Nil, Giu… Por lo visto los expertos en cinología afirman que cuando se les llama, los canes atienden mejor a expresiones monosilábicas que a palabras largas, y este es el motivo por el que no hay perros que se llamen Alejandro, Evaristo o Ernesto.
De todas formas y para superar la vulgaridad de los nombres exóticos y extranjeros, están irrumpiendo los nombres de origen hispánico que sin duda forman parte de nuestro acervo cultural. Un buen ejemplo de ello lo tenemos en los cinco hijos de la alcaldesa de Ripoll Silvia Orriols y de David Subirana, que de llaman Fortiá, Queralt, Violant, Guinadell y Peronella.
Fortià procede del adjetivo del latín «fortis» que significa fuerte. Con ese nombre solo hay algo más de cincuenta personas fundamentalmente en la provincia de Gerona, amén de un pueblo cercano a Figueras con esa denominación. En castellano la «o» tónica se desdobla en «ue» y se convierte en «fuerte», y un ejemplo de ello lo tenemos en el apelativo del rey Sancho VII de Navarra conocido como Sancho el Fuerte. El nombre personal Fortis estaba presente en la comunidad hispano-romana, sobre todo entre los esclavos, aunque entonces como ahora no era muy común.
Queralt procede de la Vírgen Santa María de Queralt de Berga. Queralt es una palabra compuesta que se desdobla en «quer» que significa piedra o peña y «alt» de alta. Según Joan Corominas «quer» es de origen prerromano probablemente celta, y se refiere a promontorio rocoso. Por lo que respecta a la toponimia celta en España, es importante destacar que si los celtas de las islas de Bretaña tenían conciencia de su pertenencia a ese espacio geográfico, y los celtas de la Galia tenían la misma percepción respecto a su territorio antes y después de la dominación romana, los celtas de la península de consideraban a sí mismos como hispanos, y no podían sentirse catalanes por la sencilla razón que ni Cataluña ni la denominación Cataluña existían en la época celta, y por lo tanto resulta evidente que el nombre Queralt es una denominación hispánica.
Por lo que respecta a Violant es una adaptación en lengua catalana de Violante de Hungría, hija de Andrés II de Hungría, que se casó con Jaume I el Conquistador. De estirpe germánica su nombre proviene de los términos Wioland, «wiol» que significa riqueza, y «land» tierra.
Siguiendo su inspiración hispánica y visigoda, la alcaldesa de Ripoll puso a otra de sus hijas el nombre de Guinadell, del que no hay datos de nadie registrado con ese nombre en el Idescat, que sólo los computa a partir de cuatro. Ese nombre viene como los visigodos de Escandinavia, del término Gunnhild que significa guerra, batalla. Guinedell está inspirado en Guinidilda de Ampúrias esposa de Guifredo (Wilfredo o Wilfred) el Belloso, hijo de Sunifredo de Urgel, todos ellos de estirpe visigoda del antiguo Regnum hispanicus visigotorum, que fue el germen de la nación española, y se prolongó desde el 412 hasta el 712 cuando los musulanes invaden la Península ibérica. De hecho todos los condes de la Marca Hispánica eran de estirpe visigoda, porque formaban parte de la élite aristocrática que luchó contra la dominación sarracena. Así en el listado cronológico de los condes catalanes vemos nombres claramente gótico-germánicos como Bera, Rampón, Bernardo, Guillermo, Alerán, Isembard, Odalrico, Hunifredo, Suniario y finalmente Raimund Berengar o Ramón Berenger I, II, II y IV
Finalmente otra hija se llama Peronella, nombre original que como el anterior no llegan a estar registradas ni cuatro personas en toda Cataluña que ostenten ese nombre, aunque su homónimo en castellano Petronila está algo más extendido por el resto de España. De origen también germanico proviene de Petronila I de Reina de Aragón, hija del rey Ramiro II de Aragón, y esposa de Ramón Berenger IV, convirtiéndose a partir de entonces los condes de Barcelona en reyes de Aragón.
Dicho todo lo anterior no puedo sin más que felicitar a la señora Orriols, mujer doblemente valiente por resistir los ataques a su propia familia en Ripoll, y por poner a sus cinco hijos dos nombres hispano visigóticos, dos hispánicos y otro germánico, animando a los catalanes y al resto de los españoles a que si deciden no imponer nombres tradicionales del santoral católico como sería deseable, antes de recurrir a nombres anglófilos, exóticos o extravagantes y en definitiva horteras, recuperen estos nombres personales hispánicos que muchos de ellos ya se han perdido en los anales de la historia.
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