
En la última Diada se ha comprobado que la capacidad de movilización callejera del secesionismo va a la baja, y que por mucho que TV3 se empeñe en llenar la manifestación de la ANC prestando un altavoz propagandístico diario durante semanas, cada vez hay más separatistas hartos de un ‘procés’ que es un callejón sin salida.
Según las siempre generosas cifras de la Guardia Urbana, antes de Ada Colau, ahora de Albert Batlle, fueron 600.000 personas a la manifestación convocada por la ANC en la plaza España y aledaños. Si hacemos caso al autobombo separatista de la policía local, son 400.000 personas menos que en la Diada del 2018, que cifraron en un millón de ‘patriotas’.
Si vamos a la realidad ni en 2018 fueron un millón, ni 600.000 en el 2019. De hecho, Societat Civil Catalana cifró la asistencia el año pasado en poco más de 200.000 personas. Este año SCC no ha dado cifras, al menos que este medio sepa.
Pero si seguimos la misma proporción de cinco a uno entre la estimación de la Urbana y las cifras que daba SCC, la asistencia en el 2019 debe rondar las 120.000 personas. Y si apostamos por un «ni pa ti, ni pa mi», en el 2018 serían unas 600.000 personas, que es la cifra a medio camino entre la estimación de la Guardia Urbana (un millón) y la de SCC (200.000). Y este año estaría sobre las 360.000 personas.
Pero esto es solo un castillo en el aire, lo que queda claro es que en el 2019 eran menos. Aún así, siguen siendo muchos, y a pesar de cómo sus líderes les han tomado el pelo con una ‘República’ que nunca existió, con unas ‘estructuras de Estado’ que eran una filfa, centenares de miles de personas salieron este miércoles a la calle.
Queda claro que son muchos, pero son muy pesados. Siguen con la matraca del «España nos roba», de un «mandato del 1 de octubre» que nunca existió al ser una consulta que fue ignorada por millones de ciudadanos y de una «democracia» consistente en ignorar los derechos cívicos y libertades de los millones de catalanes no secesionistas – tal y cómo se vió en los plenos del Parlament del 6 y el 7 de septiembre de 2017 -. Estos mantras son repetidos por un ejército de cuñados, primos segundos, compañeros de oficina y profesores de escuela pública hasta la saciedad.
Que sean constantes, incansables y, sobre todo, muy pesados, no les da la razón. La persistencia no puede ser premiada cuando viola las libertades de un Estado de derecho como España. Ya pueden insistir, que no conseguirán torcer la voluntad de un pueblo, el español, empeñado en defender su país, una democracia de primer orden.
Comentario editorial de elCatalán.es
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