
Tras la polémica por las cargas que los Mossos d’Esquadra realizaron para evitar que violentos secesionistas lincharan a catalanes no constitucionalistas que organizaron actos de homenaje a la Constitución en Terrassa y Girona el pasado jueves, la policía autonómica ha vuelto a su política de ‘tolerancia’ con los radicales.
El consejero de Interior Miquel Buch y el presidente de la Generalitat, Quim Torra, anunciaron un nuevo «protocolo» de actuación policial tras las quejas de la CUP, ERC y diversas entidades secesionistas sobre el operativo de los Mossos el 6 de diciembre.
Diversos radicales secesionistas han cortado este sábado diversas autopistas y carreteras ante la pasividad de los Mossos. La más afectada ha sido la AP-7 a la altura de L’Ampolla. E han hecho desvíos por la N-340, hasta que también la han cortado.
Se han vivido escenas de tensión cuando diversos camioneros atrapados en la autopista han increpado a los manifestantes por su acción incívica, y la policía autonómica ha evitado enfrentamientos.
Los turismos han sido los primeros vehículos en ser desviados de la AP-7, mientras que algunos camiones y autocares han permanecido parados durante horas a la espera de que se les permitiera acceder al desvío habilitado por la N-340.
Los CDR pedían la dimisión del consejero de Interior, Miquel Buch, por las cargas que los Mossos realizaron en Terrassa y Girona el 6 de diciembre, para evitar que radicales secesionistas lincharan a catalanes no nacionalistas que participaban en actos de homenaje a la Constitución.
Otros manifestantes también han cortado la C-59 a la altura de Palau Solità i Plegamans.
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