Llegó el momento de decir “basta” a las ofensas separatistas

Los prestigiosos hosteleros hermanos Roca están siendo acosados por el separatismo. Su gran pecado ha sido ceder el Espai Mas Marroch -Centre d’Esdeveniments del Celler de Can Roca, ubicado en el municipio de Vilablareix (Girona) para la entrega de premios de la Fundación Princesa de Girona.

Los más beligerantes con la presencia del Rey en la provincia de Girona fueron los representantes antisistema de la CUP. Su concejal en el Ayuntamiento de Girona, Lluc Salellas, publicó una carta abierta a los hermanos Roca en la que pedía a los cocineros que anulen el alquiler de la sala para el acto del próximo 28 de junio.

El argumento que ofrecía es que “Felipe de Borbón justificó la violencia contra miles de catalanes” y que “decidió tomar partido contra aquellos que reclamábamos un referéndum” además de justificar “la brutal agresión de policías armados en ocho escuelas de la ciudad” y que “nunca ha pedido perdón” por ello.

Y el alcalde de Vilablareix, David Mascort (ERC), se opuso a que el Espai Mas Marroch acoja la gala de entrega de los Premios de la Fundación Princesa de Girona. Que les quede claro: los partidos secesionistas violaron las leyes democráticas de un país democrático, España. El Rey cumplió con su obligación: defender el marco constitucional. Fueron ellos los que delinquieron, Su Majestad hizo lo correcto.

Ya está bien. Atacar al Rey que como Jefe del Estado representa a la España democrática es atacar a todos los españoles. Una cosa es cuestionar su figura, porque en una democracia como la española es posible es defender la República – Podemos lo hace activamente y es la tercera fuerza del Congreso de los Diputados-, y otra cosa es instar al boicot a los actos ligados a la Casa Real por el mero hecho de ser “española”.

Ya fue lamentable que la alcaldesa de Girona, Marta Madrenas, no cediera instalaciones municipales para este acto de la Fundación Princesa de Girona. Pero que el secesionismo también intente presionar y amedrentar a empresas privadas roza el totalitarismo. El Rey merece un respeto. España merece un respeto. Todos los españoles merecemos un respeto.

Porque los separatistas no le boicotean por ser monarca, lo hacen por ser el Jefe de Estado de España. Es lo mismo que le pasa a las Fuerzas Armadas. Que a la mayoría del separatismo no les molestan por ser “armadas”, sino por ser “españolas”, y por tener como función principal la defensa del orden constitucional. De hecho, buena parte del separatismo defiende la creación de un Ejército en una hipotética República catalana.

No les molesta la Casa Real, les molestamos todos los españoles, incluyendo a los millones de catalanes no separatistas. Si pudieran nos silenciarían. Los secesionistas si pudieran nos dejarían sin derechos políticos. Cómo ya lo hicieron en los plenos de la vergüenza del Parlament del 6 y el 7 de septiembre de 2017.

Hay que marcar un límite y decir “basta”. Y ese momento ha llegado ahora. Si el secesionismo no nos respeta, no puede pedir que respetemos sus ideas. Los separatistas han de bajar la tensión social y aceptarnos como iguales a los catalanes no nacionalistas. Cataluña es de todos, no solo de ellos.

Basta de lazos amarillos, pancartas y banderas esteladas en edificios públicos que violentan la neutralidad de las instituciones. Basta de boicots a las instituciones que nos representan a todos los españoles. Basta de atacar sedes de partidos constitucionalistas. Basta de ‘marcar’ casas para intentar amedrentar a los catalanes no nacionalistas. Basta de hacer escraches a líderes y ciudadanos no separatistas. Basta de considerar que las calles son solo de “ellos” y no de “todos”. Basta de sembrar odio desde los medios de comunicación de la Generalitat. Basta con utilizar el dinero de todos los ciudadanos para violar las leyes de un país democrático como España. Basta de considerar las escuelas como Centros de Formación del Espíritu Nacionalista. Basta de considerarnos a los catalanes no nacionalistas como “bestias”, porque los artículos de Torra no son una excepción extraña, es un pensamiento compartido por amplios sectores del separatismo. O eso parece, porque sus representantes políticos mantienen a Torra en el poder.

Los separatistas tienen la palabra: o nos respetan a los millones de catalanes que no somos nacionalistas o Cataluña se partirá definitivamente en dos. De ellos depende.


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