La justificación de pacificar Cataluña de Pedro Sánchez para deconstruir el Estado de Derecho en su beneficio personal, se está desmoronando antes de ponerse en marcha. Laura Borràs, expresidente del Parlament por Junts y condenada a cuatro años por malversación de caudales públicos, lo ha dejado claro en su última entrevista en El Nacional.Cat: “ahora el conflicto es entre españoles y no entre catalanes”.
Previamente, ha aclarado con recochineo, que esa melonada del Gobierno español de “pasar página”, de impulsar “la agenda del reencuentro, ya se ha acabado. Eso que era un conflicto entre catalanes, ya se ha acabado, ahora es un conflicto entre españoles”. Hasta los compañeros de pacto se pitorrean de las justificaciones interesadas de Sánchez.
Una certeza y dos consideraciones. La certeza. Efectivamente, Pedro Sánchez, no sólo ha dejado a los ciudadanos catalanes a los pies de los caballos, sino que ha extendido el incendio a toda España. Eso que el nacionalismo llama “conflicto”. Laura la Grande tiene razón y mucha mala leche, lo ha dicho relamiéndose de gusto. ¡Quién sabe los sueños húmedos que debe imaginarse viendo a la odiosa España devorada por sus hijos!
Y dos consideraciones. La primera, la señora Laura Borrás es un producto depurado de la “escuela catalana en lengua y contenidos” (nació en 1970). Producto de la inmersión lingüística, e hija de la derecha supremacista encarnada en el pujolismo de CiU/Junts.
Una niña pija que ha vivido acolchada por los presupuestos de la Generalidad y la red de influencias del procesismo. De ahí su soberbia, su desconsideración a cualquier otra realidad de Cataluña que no esté dentro del perímetro de su clase. Clase social que hoy sólo es una casta antidemocrática amparada en el integrismo nacionalista. De ahí, digo, que se permita obviar a la otra Cataluña hispanohablante, constitucionalista, antes solo obrera, ahora veteada con el resto de clases sociales excluidas de la realidad política de la Generalidad.
Cuando dice, “ahora el conflicto entre catalanes se ha acabado” muestra de forma obscena ese supremacismo que le impide ver la existencia de otra realidad catalana que no sea la suya, la del nacionalismo. Ahora, que el gobierno español ha legitimado el conflicto -parece decir-, ha reconocido quiénes somos los dueños de Cataluña. Por fin podremos sacudirnos de encima a esos cochambrosos colonos españoles y gobernar nuestra nación sin su presencia.
Y la segunda consideración. Si hasta ahora los ciudadanos catalanes no nacionalistas hemos sido excluidos y humillados, y a duras penas hemos dispuestos de medios para que se respetasen nuestros derechos; a partir de ahora, nada ni nadie nos podrá defender. Porque si llevamos cuarenta años ganando sentencias que han incumplido por sistema, y ningún Tribunal ni Gobierno español las ha hecho cumplir… ¿quién garantizará ahora nuestros derechos constitucionales si este gobierno de Sánchez ha legitimado sus delitos y amparará sus abusos?
PD: Llevamos cuarenta años advirtiendo al resto de España del racismo cultural del catalanismo sin que sus políticos e intelectuales se dieran por aludidos. Peor aún, justificando su victimismo por considerar a los que lo denunciábamos sospechosos de intolerancia. Ahora que el “conflicto” se ha extendido a toda España, tendrán oportunidad de sufrir en carne propia sus insufribles proclamas supremacistas.
Dedicado a todos los intelectuales orgánicos progres españoles por haber humillado durante casi cinco décadas a los únicos progres que resistimos, y resistiremos, en Cataluña.
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