El proyecto de Carles Puigdemont continúa perdiendo los pocos perfiles con peso propio y bagaje en la gestión privada que le quedaban. La salida definitiva de Jaume Giró como militante de Junts no es una baja más en la nómina del partido. Es el portazo final del sector pragmático a un proyecto escorado hacia la gesticulación y la inestabilidad.
Giró, tal y cómo ha informado Nació Digital, ha formalizado su adiós tras un largo y previsible enfriamiento con la cúpula independentista. El exresponsable de las finanzas catalanas constata así lo que muchos analistas preveían desde hace tiempo. En el ecosistema de Waterloo no hay espacio para la gestión seria ni para la moderación presupuestaria.
El distanciamiento no es fruto de un calentón de última hora. Viene de lejos, labrado a base de bandazos estratégicos que el sector empresarial nunca entendió. Giró ya se opuso a romper el Gobierno con ERC en 2022, consciente del coste institucional que suponía esa espantada.
El exconseller comprobó en sus carnes cómo funciona la democracia interna en la formación separatista. Cuando intentó liderar la lista al Congreso en 2023, la señal desde Waterloo fue contundente. Puigdemont impuso a Míriam Nogueras a golpe de tuit, zanjando cualquier conato de primarias y ninguneando a su perfil más técnico.
El goteo de bajas pone de relieve la profunda erosión interna que sufre la organización postconvergente. Coincidiendo con el adiós de Giró, también se ha conocido la renuncia del exalto cargo Eusebi Campdepadrós. Dos nombres con recorrido que confirman el desgaste de un modelo agotado.
La trayectoria de Giró encarnaba el intento fallido de reconciliar al separatismo con el mundo de los negocios. Procedente de la alta dirección en empresas como Repsol o La Caixa, su salto a la política pretendía aportar credibilidad económica. Sin embargo, la brecha entre el realismo financiero y el mesianismo político resultó insalvable.
El Partido Socialista de Catalunya observa este desmoronamiento con complacencia táctica pero evidente responsabilidad política. Salvador Illa se beneficia del caos ajeno sin ofrecer una alternativa económica sólida para Cataluña. Mientras los socios del Govern se descomponen, los ciudadanos siguen esperando reformas estructurales y rebajas fiscales que nunca llegan.
La renuncia a la acta de diputado que Giró formalizó hace meses ya anticipaba este desenlace. Su paso por la política activa ha sido tan breve como revelador de las dinámicas internas de Junts. Quien no se somete a la disciplina de la retórica confrontativa acaba fuera del tablero.
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