(Nota de David Hernández: Esta semana cedo el artículo al vocal de Politeia: Benjamin Naranjo Luna, objetivando la presencia masiva de policías Mossos d’ Esquadra constitucionalistas en Cataluña que ha obligado al poder político actual en esta comunidad autónoma a crearse un cuerpo exclusivo de acólitos. Esperemos no acabar como los emperadores romanos que preferían mercenarios de otras nacionalidades para su seguridad personal…).
Después de más de 2.000 años y, a modo y semejanza de la antigua Roma, donde contaban para su protección con una especie de guardaespaldas durante las campañas militares y en la misma ciudad de manera constante, fieles a sublevaciones y conjuras varias, los aquí presentes en el Govern de la Generalitat han creído oportuno crear una cohorte al mando de un prefecto experimentado en lances varios.
Dicho de manera concisa y directa: un área de agentes de los Mossos d’Esquadra, todos voluntarios, y preseleccionados con un claro perfil independentista que pasarán a formar parte de la «Guardia Pretoriana» de Quim Torra.
Ese «Àrea de Seguretat Institucional» (ASI) también dará protección si nadie lo evita, a los ex-presidents y la dependencia será exclusiva del Palau de la Generalitat, sin control por parte de la cúpula real, objetiva, técnica y única de la policía autonómica.
Como era de esperar, el hecho de cobrar unos 400 € brutos más en la nómina mensual, como premio a la lealtad patriótica, ha encendido las alarmas en el mismo Àrea d’Escortes por motivos obvios. La formación continuada y específica es uno de ellos.
Está «guardia republicana» (Saddam Hussein tuvo algo parecido en Irak con más efectivos) no está sujeta a las órdenes de los comisarios de los Mossos y coincide con un momento complicado para la policía autonómica catalana.
Por un lado, el mismo juicio del «procés» que está dando a entender la ruptura entre los comisarios del CME y los políticos independentistas, y por otro lado el conflicto laboral entre la plantilla que ha proliferado desde agosto del 2018 para recuperar los derechos recortados y el abono de las pagas extraordinarias aún adeudadas, así como la equiparación salarial con los bomberos de la Generalitat.
Para finalizar, la pregunta sería evidente: ¿Por qué ahora una guardia propia supeditada a los políticos independentistas? La respuesta tendría que venir, reiteramos como siempre, desde el Estado y ser contundente, pero sin perder más el tiempo (apreteu).
Benjamín Naranjo Luna. Vocal de Politeia
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