Mireia Boya, diputada de la CUP en la cámara autonómica catalana, aseguró el 27 de octubre que su formación rechazaba la convocatoria de elecciones para el 21 de diciembre y propuso celebrar en su lugar una «paella masiva insumisa». Y unos días antes fue el también diputado Albert Botran el que manifestó que su formación «boicotearía» unos comicios convocados por el Estado a través del artículo 155 de la Constitución.
Pero la CUP ha cambiado de opinión. En la asamblea que esta formación ha celebrado hoy en Granollers, y en la que han participado 1.125 militantes, ha decidido concurrir a los comicios autonómicos. Con el 91,63% de los votos han acordado presentarse a las elecciones “ilegítimas” del 21-D. «Ilegítimas», pero autonómicas, al fin y a la postre.
Un 64,05% ha decidido que su participación sea liderando en solitario una candidatura «lo más amplia posible, claramente rupturista, independentista y de izquierdas», por lo que la CUP irá a las elecciones autonómicas con una lista propia.
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