Plataforma per la Llengua recomienda evitar el uso del castellano porque es fruto del “autoodio”

Según Plataforma per la Llengua, organización que se autodenomina como la ONG del Catalán, no es cierto que en Cataluña se hablen dos lenguas y que las dos sean propias de los ciudadanos. “En nuestra tierra”, afirman, “se hablan más de 270 lenguas, pero la única propia del país es la lengua catalana, porque es la única que se ha formado aquí y se ha hablado históricamente”. Por el contrario, recuerdan, el “castellano es una lengua oficial en los Países catalanes porque lo impone la Constitución”. Así lo asegura la entidad nacionalista en la guía “¿Qué hago si…?”, un manual en el que se brindan consejos sobre el uso de catalán en la vida cotidiana.

Entre las recomendaciones que incluye el folleto, disponible en cualquier oficina de atención ciudadana, se cuenta la de evitar expresarse en castellano, independientemente de la lengua que emplee nuestro interlocutor. “La idea de que si nos hablan en castellano, tenemos que responder en esta lengua”, argumentan, “es consecuencia de la imposición lingüística del castellano que ha aplicado el Estado Español, que va desde la prohibición salvaje hasta la sutil manipulación emocional”. Y es que, según el texto, tanto Francia como España han llevado a cabo políticas de “represión y exterminio” contra el catalán que han fomentado la “baja autoestima” y el “autoodio”.

Lejos de considerar esta represión cosa del pasado, la organización alerta de que, en los últimos años, el “Estado Español ha iniciado una ofensiva sin precedentes contra el catalán en la escuela, las empresas y los comercios, la administración, la toponimia o la unidad de la lengua”. Dada esta situación, y en aras de robustecer la lengua de Pompeu Fabra, la Plataforma aconseja emplearla incluso cuando el “interlocutor nos diga que no nos entiende y nos pida que le hablemos en castellano”.  “Si se trata de conversaciones cortas, siempre podemos facilitar la comprensión con gestos”, explican.

La entidad también defiende comunicarse exclusivamente en catalán en los denominados Paises Catalanes, que, además de Baleares o Valencia, incluye territorios en el extranjero como la Cataluña Norte (Francia) o Alguer (Italia). “En ocasiones, sin embargo, nos puede pasar que hablando en catalán nos contesten en castellano”, admite la guía. “En estos casos”, sugieren, “recomendamos no recurrir a esta lengua y continuar hablando en catalán, y si no podemos hacernos entender recurrir a otras lenguas”.

Asimismo, la organización demanda a los catalanes una actitud militante en su relación con la administración y el sector servicios.  Así, entre otras muchas sugerencias, el manual indica que si recibimos una llamada comercial efectuada desde otra comunidad, tenemos derecho a que se dirijan a nosotros en catalán. Si no lo hacen, “no tenemos ninguna obligación de seguir la conversación ni dar ningún tipo de explicación”. Por otra parte, animan a no frecuentar librerías en la que los libros en castellano tengan mayor “presencia visual” que los libros en catalán. “Hay que priorizar el consumo en los establecimientos que respetan nuestra lengua”, sentencian.

Por último, a juicio de la plataforma, poner en práctica sus consejos “no debería incomodar a nadie”, a no ser que se tenga una “actitud heredada de la presión y el miedo” del franquismo. Solo recomiendan mostrar más flexibilidad si el usuario pretende hacer valer sus derechos ante un policía del Estado. En ese caso, alertan de que “son situaciones en las que nos encontramos en desventaja”, por lo que, “sobre todo si estamos solos y no hay testigos, es legítimo priorizar nuestra seguridad”.

En opinión de la lingüista Mercè Vilarrubias, autora del ensayo Sumar y no restar. Razones para introducir una educación bilingüe en Cataluña, los consejos de esta guía “están condenadas al fracaso porque son impracticables: solo ocasionarán molestias e incomodidad a nuestro alrededor”. Según la experta, el “catalán debe ser protegido, pero respetando la diversidad lingüística”. En cambio, el “propósito de esta entidad no es tanto promover el catalán sino eliminar el castellano”. “Toda la represión que aseguran estar sufriendo”, señala, “es solo una ficción para justificar sus políticas agresivas, cuya obsesión principal es la creación de un territorio monolingüe”.

No es la primera vez que Plataforma per la Llengua se ve envuelta en la polémica. Este mismo año, la entidad, que en los últimos seis años ha recibido más de cuatro millones de euros en subvenciones por parte de la Generalitat, fue fuertemente criticada por crear una app para señalar a los comercios que no usasen con regularidad el catalán.

 

 

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