La crisis de la palabra

Hay un refrán de la sabiduría popular que es sintomático: “dime de qué presumes y te diré de qué careces”. O, si se prefieren, tienen este otro: “excusa no pedida, acusación manifiesta”.

Numerosos pensadores han escrito sobre la manipulación de la lengua. Ojalá se leyera y se reflexionara más sobre estos aspectos ahora en Cataluña, en donde la palabra se ha convertido en un arma de destrucción masiva.

Víctor Klemperer, escritor, periodista, filólogo y profesor de universidad alemán, tiene un libro sintomático de la manipulación del lenguaje que ojalá fuera texto obligatorio en las universidades. Se titula “La lengua del Tercer Reich. Apuntes de un filólogo” y en él desmenuza cómo los nazis, lo primero que hicieron para llegar al poder, fue destripar el sentido original de las palabras.

Cuando le preguntaron a Klemperer por qué le llevaron preso dijo: “pues por ciertas palabras…” (es decir, por haber “ofendido al Führer, los símbolos y las instituciones del Tercer Reich” con dichas declaraciones).

George Steiner, profesor, crítico y teórico de la literatura y de la cultura y escritor políglota y trilingüe perfecto, tiene un impresionante ensayo, “Lenguaje y silencio”, sobre el poder y a la vez la muerte del lenguaje en los periodos más oscuros de la historia, como lo fue la época nazi. Para él: “la naturaleza del lenguaje no permite definirlo ni explicarlo solamente como un modo de comunicación, ni caracterizar el habla como una transmisión de informaciones”. Por ello, afirmó, “el vigor de la memoria sólo puede sostenerse allí donde hay silencio, el silencio tan explícito en el retrato de Chardin. Aprender de memoria, transcribir fielmente, leer de verdad, significa estar en silencio y en el interior del silencio. En la sociedad occidental de hoy, este orden de silencio tiende a convertirse en un lujo”.

Otro que también escribió sobre el tema fue Juan Paul Sartre con sus “Las palabras” y con “El infierno son los otros”.

Cataluña, desde hace un tiempo, está sufriendo una impresionante perversión del lenguaje. Éste se usa para confundir la realidad manipulando el sentido y el significado de las palabras. Por ejemplo no existe la palabra “España”, como correlación de Cataluña, se habla de “Estado”. Cuando se nombra a Baleares o a Valencia se habla de “Países Catalanes”.

Si tratamos el tema de la lengua, solo se habla del catalán como la lengua del territorio, cuando todos sabemos que la lengua más hablada, y con mucho, es el español o castellano. Y que son muchísimos los que hablan indistintamente una u otro lengua sin ninguna problema ni discriminación.

El cinismo y la ignominia llegan a límites insospechados cuando los políticos independentistas dice que los ciudadanos de Cataluña son tratados como “súbditos”, porque no les dejan votar. Y, encima, lo dicen los diputados que están en el Parlamento votados libremente por los catalanes, cobrando suculentos sueldos y prebendas de los impuestos que pagamos todos los catalanes: independentistas, medio pensionistas o no.

Se tergiversan los eslóganes como el de “No tengo miedo” de la manifestación contra un acto execrable como el atentado de Las Ramblas, pero se calla que ese eslogan ya lo usaron los independentistas en otras ocasiones para señalar que no tenían miedo al “Estado español”; porque siempre tienden a manipular el lenguaje. Esa frase es del cantautor Francesc Freixas y Morros, más conocido por el nombre artístico de Cesk Freixas, famoso por su militancia independentista. Es de la canción: ”No tenim por” que dice: “som el nostre referent, no tenim por, no veiem cap abisme, no tenim por, perquè ara som invencibles”(“somos nuestro referente, no tenemos miedo, no vemos ningún abismo, no tenemos miedo, porque ahora somos invencibles”).

Ya lo dijo Klemperer sobre el uso del lenguaje por el Tercer Reich: “altera su valor y su frecuencia […], pone el lenguaje al servicio de su terrorífico sistema y hace del lenguaje su medio de propaganda más potente, más público y secreto a la vez”.


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