Jordi Cañas: “Yo he estado, estoy y estaré al servicio de lo que necesite mi partido, Ciudadanos”

Jordi Cañas y Sergio Fidalgo en el Born Centre Cultural

Los independentistas definen el Centro Cultural del Born como la “zona cero” de su proceso separatista, el lugar que representa toda la falsificación histórica en la que han basado su relato. Y aquí hemos querido conversar con Jordi Cañas, tal vez el dirigente político catalán más eficaz de la última década a la hora de desmontar la propaganda secesionista.

Cañas ha sido absuelto de un presunto delito fiscal que le ha apartado cuatro años de la vida pública. Un período demasiado largo para alguien al que la fiscalía no acusaba de nada, y que solo la persistencia de la abogacía del Estado ha llevado a que el proceso se dilatara. Pero asegura que “no quiero mirar atrás” y que lo que importa ahora es “cumplir su promesa”.

Y su promesa, tal y como recordó en su cuenta personal de Facebook con una foto del General MacArthur el día que se hizo pública su absolución, es el famoso “volveré”. El militar norteamericano volvió para liberar las Islas Filipinas de la ocupación japonesa, tras haber tenido que abandonarlas durante los primeros meses de la participación yanqui en la Segunda Guerra Mundial. Y Cañas tiene ganas de “volver a servir a nuestra sociedad. Ya lo dije en mi rueda de prensa cuando dimití, que cuando quedara libre de culpa, si mis compañeros de partido así lo querían, estaría dispuesto a ayudar al proyecto de Ciudadanos desde donde crean que puedo ser más útil”.

Ante la catarata de rumores que le han situado en diversos puestos, como futuro senador, eurodiputado o candidato a alguna alcaldía de postín, asegura que “ante todo no quiero quitar el puesto a nadie, no he venido a un ‘quítate tú, para ponerme yo’, no ese mi objetivo ni mi ambición en política. La política es mucho más que ejercer una responsabilidad, es aportar soluciones para los retos de futuro del país. Y es ahí donde quiero estar. Sumando para que las ideas de Ciudadanos, que creo que son las mejores para que España progrese, seduzcan al máximo de compatriotas. He estado, estoy y estaré al servicio de lo que necesite mi partido, Ciudadanos”.

Cañas fue, ya lo hemos dicho, una de las voces más eficaces en la lucha contra el separatismo, y los que creemos que el proceso secesionista era una locura que dividía a la sociedad catalana perdimos un gran activo cuándo anunció su retirada de la política activa. ¿Volverá a reforzar el constitucionalismo catalán? Tiene claro que “no soy yo quien ha de decidirlo, porque han de ser mis compañeros de partido, primero, y los electores, después, los que quieran confiar en lo que pueda aportar”.

Este último ciclo electoral ha sido el del gran paso adelante de Ciudadanos, en los que ha pasado de ser un pequeño partido autonómico a una fuerza decisiva de ámbito nacional. Y Cañas, uno de sus dirigentes más preparados, ha estado fuera de juego por culpa de su situación procesal: “Ha sido una pena no poder aportar mi experiencia y mis ganas en este momento de crecimiento del partido. Pero lo que importa es que los españoles han querido confiar en nosotros y que, lo que hace unos años se veía como un partido de jóvenes osados sin experiencia ha seducido a las capas más dinámicas de la sociedad española para convertirse en la formación con más futuro”.

Han sido cuatro años duros, que su familia ha sufrido en silencio, y que cuando llegó la noticia de la absolución fue festejada en su entorno como si hubiera tocado el Gordo de Navidad. O el Euromillón: “Yo sabía que era inocente. Y mi familia también. Estábamos tranquilos, y estos años que he perdido ya no me los quita nadie. Pero lo que importa es avanzar, y no estar mirando continuamente por el retrovisor”.

Este ex diputado se hace querer, y he sido testigo como dirigentes de otras formaciones le saludan con cariño. Y como desde la firmeza de las convicciones se puede construir una relación de respeto: “Una cosa no tiene nada que ver con la otra. El problema de la Cataluña de los últimos años es que algunos han confundido la política institucional con un campo de batalla, y desde la Generalitat se ha fomentado la creación de dos bandos, los ‘malos’ y los ‘buenos’ catalanes. Y no es así. En una democracia la clave es convivir, y respetarnos. Que cada uno de nosotros defienda sus ideas, con firmeza, para que luego los ciudadanos elijan. Y al día siguiente ponernos todos juntos a solucionar los problemas”.

“Unas veces coincidiremos en el diagnóstico y en las recetas, y otras no. Para eso está el juego de mayorías y minorías, pero una cosa es la regla de la mayoría parlamentaria y otra cosa muy diferente es lo que hemos vivido en la última legislatura en el Parlament. No se pueden incumplir las leyes ni violar los derechos de los diputados de la oposición”.

Aunque no lo quiera reconocer, se está preparando para su vuelta inminente a la primera línea de la política. En el rato que ha durado esta conversación no ha probado ni una sola patata brava, lo que indica que se está “cuidando”, tal vez para enfundarse aquellos trajes negros entallados que eran marca de la casa cuando era el portavoz de Cs en el Parlament. Sonríe y asegura que lo hace “para estar a más gusto” y me recomienda que disfrute de la vida, pero que no le dé tanto a las tapas, “porque lo bueno con mesura, se disfruta más”. Brindamos por una Cataluña mejor que contribuya a que progrese España y posamos ante las ruinas del 1714 que, espero, acaben simbolizando el fracaso de una ruina política: el proyecto disgregador de Carles Puigdemont.

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