El futuro de Cataluña y de España

España es un Estado social y democrático de derecho, desde hace 40 años.

España es una nación desde que existe el concepto de naciones en el mundo.

España, con todas sus imperfecciones, es un país con 47 millones de habitantes; 5ª potencia económica en Europa; la 15ª en el mundo; y la 20ª en calidad de vida (OCDE); de entre los 196 países del mundo.

La Constitución Española blinda esa unidad, adjudicando la soberanía al conjunto del pueblo español, y no a una sola de sus CCAA.

Ningún ordenamiento jurídico internacional (ONU), contempla la posibilidad de secesión legal de una parte del territorio de ningún país.

Ningún país del mundo ha alcanzado la independencia, si no ha sido por medio de una revolución armada, y cuando así sucedió, lo fue para sacudirse de encima al país invasor que les había convertido en colonias. Ese derecho, el de autodeterminación, fue contemplado explícitamente solo para las colonias ocupadas por ejércitos imperiales extranjeros, en la Declaración Universal de Naciones Unidas de 1948. Ese proceso de descolonización se acabó bastante antes de finalizar el siglo XX.

En Euzkadi, un pequeño grupo de “gudaris vascos” se erigió en salvadores de la patria y durante 60 años, con las armas en la mano, y después de asesinar a 850 personas, se retiraron derrotados, a pesar del apoyo político y económico de su burguesía local, que nos regalaron aquella famosa frase justificativa: “Estos jóvenes valientes le dan patadas al árbol y nosotros recogemos las nueces” (Xabier Arzallus).

Cataluña representa el 18’9 % del PIB español; y Euzkadi el 6’1 %. Entre las 2 CCAA suman 10 millones de personas. A nadie se le escapa que detrás del intento de secesión de Cataluña vendría Euzkadi; y detrás una parte de las regiones de la UE.

¿Conocen vds. algún país del mundo que desde esta situación privilegiada haya sido capaz de auto-amputarse una parte de su territorio y de su población, o de permitir que lo hicieran otros, para retroceder en todos los ámbitos de calidad de vida y convivencia?

Eso no va a pasar nunca, nosotros lo sabemos, y los independentistas también.

Y si ellos saben, y todos los demás también, que ni por medios legales, ni por medios violentos van a alcanzar jamás la secesión; ¿Cómo resolvemos esta tensión que ha roto la convivencia social en Catalunya?

Desde mi punto de vista con más descentralización, replanteamiento de las competencias, y blindaje constitucional, en el marco de una reforma constitucional que nos eleve definitivamente a la categoría de un Estado Federal, como Alemania o EEUU. Estado Federal, que a mí personalmente me gustaría que fuese una República Federal, pero para eso habremos de sopesar en cada momento lo que los marxistas llamamos “correlación de fuerzas”

Desde los acuerdos de Maastricht, aprendimos que más transparencia y más democracia tiene mucho que ver con la proximidad y control ciudadano en la toma de decisiones; para que todo lo que pueda gobernarse desde un nivel local, no lo sea desde el nivel autonómico; y todo lo que pueda gobernarse desde el nivel autonómico, no lo sea desde el nivel central/estatal.

Después de 40 años de experiencia autonómica y constitucional, ya sabemos en que somos competentes desde cada administración. En qué hemos demostrado ser eficaces, y en qué un verdadero desastre. Evaluado siempre desde la perspectiva del beneficio público, del bien común, de los intereses de los ciudadanos/usuarios de los servicios que la administración pública ha de gestionar.

La solución pasa por rediscutir, acordar y blindar esas competencias, cerrando el periplo reivindicativo que dura desde 1978.

Para ello sólo hace falta voluntad política de acordar. Unos cediendo competencias desde la centralidad, hacia la descentralización. Otros abandonando definitivamente las veleidades imposibles, rupturistas y unilaterales, que sólo pueden llevar a la inhabilitación, o a la cárcel.

Hemos llegado hasta el mismo borde del abismo; al límite de la violencia. Lo que se nos escapó de las manos, ha estado a punto de llegar a las manos. A punto de causar un gran conflicto/enfrentamiento social; que previamente ha sido político y económico.

40 años de rodaje, ya dan para cerrar el ciclo victimista y para exigir a nuestra clase política que se dedique a trabajar por lo que les pagamos: gobernar para mejorar las condiciones de vida de los ciudadanos.

Por Xavier Marín.

 

 

 

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